El consumo no logra recuperarse: cayó 0,8% en septiembre y sigue 2% debajo del pico de 2025
La Cámara Argentina de Comercio advirtió que las compras cotidianas y los bienes durables atraviesan un período de debilidad. Vehículos, recreación e indumentaria encabezaron las bajas, mientras que vivienda y servicios mostraron un aumento.
El consumo de los hogares argentinos volvió a caer en septiembre de 2026 y aún no consigue consolidar una recuperación. Según el reciente informe difundido por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la demanda de bienes y servicios finales retrocedió un 0,8% interanual, mientras que frente a agosto apenas avanzó un 0,05% descontados los factores estacionales.
La variación mensual fue tan pequeña que la entidad la interpretó como una señal de estancamiento. El indicador se mantiene en niveles bajos para la historia reciente y se ubica un 2% por debajo del máximo alcanzado a comienzos de 2025. En agosto, el mismo relevamiento había marcado una baja interanual del 1,1%.
Los resultados de septiembre mostraron comportamientos dispares. Transporte y vehículos presentó el descenso más pronunciado, con una baja interanual del 5,5%, ya que el retroceso en los patentamientos de autos no fue compensado por el crecimiento de las motos. También se contrajeron recreación y cultura (-3,4%) e indumentaria y calzado (-1,5%). Los productos de consumo masivo cayeron 1,2% interanual y acumulan una contracción del 2,7% en los primeros nueve meses de 2026.
En sentido contrario, vivienda, alquileres y servicios públicos registró una suba interanual del 5,2%, impulsada en buena parte por una mayor demanda de electricidad.
La CAC vinculó la debilidad de la demanda con el poder de compra de los hogares y la disponibilidad de financiamiento. En septiembre, la inflación mensual fue del 1,9% y la interanual alcanzó el 33,4%. El crédito con tarjetas y los préstamos personales y prendarios acumulan varios meses de retroceso en términos reales.
Para la entidad, una desaceleración sostenida de la inflación podría mejorar el ingreso disponible y favorecer el consumo masivo, mientras que la recuperación del crédito resulta clave para los bienes durables.