17 de octubre: Peronismo y antiperonismo. Configuraciones culturales e historia de una efeméride
¿Qué significa hoy el 17 de octubre de 1945, ochenta y un años después y con un cuarto del siglo XXI ya recorrido?. Si lo reducimos a una efeméride, lo perdemos. Para entender el recorrido de un movimiento que fue, y sigue siendo, mucho más que un partido político, hay que poner en contexto aquel día y también la forma en que hoy lo recordamos.
El 17 de octubre permite trazar un hilo de la historia argentina de las últimas décadas. Ese hilo es político, sin duda, pero sobre todo es cultural. Porque vivimos una paradoja que pocas veces se nombra: hay argentinas y argentinos que se reconocen antiperonistas y que, sin embargo, tienen incorporados a su vida ciudadana principios profundamente peronistas. El aguinaldo, las vacaciones pagas, el voto de las mujeres, la universidad gratuita: la idea misma de que el Estado está para garantizar derechos y no para administrar privilegios. Nadie discute hoy esas conquistas. Justamente por eso conviene recordar de dónde vienen.
Por eso recordar el 17 no es solo evocar el día en que un pueblo fue, sincera y fervientemente, a rescatar a un líder y conductor que sentía propio. Es recordar lo que puede construir un pueblo cuando se reconoce como tal. Cuando lo une una convicción sobre el bien común y la necesidad de que se escuche lo que quiere el pueblo en su conjunto.
El peronismo es el resultado de la figura de un hombre, Perón, que trascendió su propia persona, su tiempo y hasta su propia prédica. Hoy es la acción política más contundente frente a la extranjerización del sentir del pueblo argentino. Lo más auténtico que tiene la política argentina es el peronismo. Y, en su defecto, el antiperonismo, que existe como su espejo.
Por eso algunos nos arriesgamos a decir que el 17 de octubre no es solo una fecha del calendario. Tiene que ver con las raíces profundas de cómo se configuró esto que hoy llamamos Argentina.
Pero sería injusto contar solo la mitad de la historia. Con el 17 de octubre empezó un trajinar que no fue solo de alegría. Es cierto que los días más felices fueron peronistas. También es cierto que los más tristes llegaron cuando el movimiento sufrió el bombardeo de 1955, los fusilamientos de 1956, casi dos décadas de proscripción, las cárceles, las desapariciones y la muerte de sus conductores.
Esa historia tiene hoy un capítulo presente: Cristina Fernández de Kirchner está detenida. No es casual que sea la presidenta del principal partido de la oposición, el que más afiliados tiene en el país. No es casual en la historia del peronismo.
Como no es casual que el pueblo vuelva, una y otra vez, a las calles para decirles a los poderosos que están abusando del poder. Ni que cada vez que las calles se llenan haya en ellas un sentido y una simbología peronista.
A ochenta y un años, la pregunta no es solo qué pasó aquel día. Es qué sigue pasando cada vez que un pueblo decide salir a defender lo que siente propio.