El consumo interno cayó a su nivel más bajo en más de dos décadas
Miércoles, 19 de agosto de 2026
Histórico desplome: los argentinos consumen cada vez menos carne vacuna
En julio de 2026 el consumo cayó hasta tocar el nivel más bajo en más de 20 años, casi 5 kilos menos que en 2025. La baja se explica por menos faena y menos oferta en las góndolas, mientras las exportaciones siguen creciendo.
En la mesa de los argentinos hay cada vez menos carne vacuna. Así lo indicó el reciente estudio de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) que indicó que en julio de 2026 el consumo cayó a 46,3 kilos por persona al año, el nivel más bajo en más de 20 años, casi 5 kilos menos que en 2025. La baja se explica por menos faena y menos oferta en góndolas, mientras las exportaciones siguen creciendo.
De acuerdo al relevamiento, el consumo de carne vacuna viene en picada y se debe a que la faena también se achicó. Entre enero y julio se procesaron 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que el año pasado. Eso se tradujo en menos carne disponible, apenas 1,202 millones de toneladas para el mercado interno, una caída del 12%. Es decir que hubo menos oferta en góndolas y mostradores, y el asado se volvió un lujo más difícil de sostener.
Los argentinos hoy comen menos carne que nunca en 20 años. La caída no se debe a que “se exporta todo”, sino a que se faena menos. Al mismo tiempo, el negocio exportador, sobre todo con Estados Unidos, está en auge y marca el rumbo de largo plazo: menos carne local, más carne afuera.
Mientras tanto, las exportaciones siguen en alza. En los primeros siete meses del año se enviaron 487.200 toneladas, un 8,8% más que en 2025. Solo en junio ingresaron USD 427,8 millones, un salto del 40,4% interanual, con un precio promedio de USD 7.880 por tonelada. El gran motor fue EE.UU., que amplió su cupo de importación de 20.000 a 100.000 toneladas: en el primer semestre compró 54.150 toneladas, un 193,9% más. China sigue siendo el mayor comprador en volumen, aunque perdió terreno frente al mercado norteamericano.
El sector mira hacia un modelo “a lo Uruguay”: importar carne barata de Brasil para abastecer el mercado interno y destinar la producción local a la exportación, donde se paga el doble (USD 4 el kilo importado vs. USD 8 exportado). Con precios internacionales altos proyectados hasta 2033, el incentivo es claro: vender afuera antes que adentro.