La NASA advirtió sobre un fenómeno magnético con riesgo de fallas tecnológicas en Argentina y otros países del Cono Sur
El desplazamiento de una anomalía en el campo terrestre expone a la región a niveles críticos de radiación cósmica que afectan sistemas críticos. No representa un peligro biológico directo para los seres humanos, pero podría verse comprometido el funcionamiento de satélites y sistemas de navegación en las próximas horas.
La NASA emitió una alerta sobre la expansión de la Anomalía Magnética del Atlántico Sur (AMAS), un fenómeno que debilita el escudo natural de la Tierra contra la radiación. Este evento afecta directamente a Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay, donde el incremento de partículas cargadas podría comprometer el funcionamiento de satélites y sistemas de navegación en las próximas horas.
Científicos describen la AMAS como una "abolladura" en el campo magnético terrestre, la cual permite que la radiación solar penetre con mayor intensidad hacia la superficie. Los estudios más recientes, apoyados en los satélites Swarm e ICO, revelaron que desde 2020 esta anomalía se dividió en dos núcleos diferenciados, lo que aumenta la complejidad técnica para su monitoreo.
El debilitamiento del campo magnético interfiere con los circuitos electrónicos y las mediciones espaciales, generando errores en infraestructuras esenciales. Aunque no representa un peligro biológico directo para los seres humanos, los expertos advierten que "no tiene solución inmediata" y requiere vigilancia constante para evitar colapsos en las telecomunicaciones.
Argentina se encuentra en el "ojo del huracán" espacial, ubicándose en la zona donde la intensidad de la anomalía alcanzará su punto máximo. Esta posición geográfica estratégica vuelve al país especialmente vulnerable a interferencias en señales de radio, televisión y a posibles daños en equipos electrónicos que no cuenten con la debida protección.
El "caos tecnológico" que podría desatarse en las próximas horas El fenómeno amenaza con desatar un "caos tecnológico" caracterizado por interrupciones en los servicios de GPS, fallas en las redes eléctricas y pérdidas de señal satelital. Los sistemas de aviación y las comunicaciones críticas quedan expuestos a errores impredecibles que podrían dejar a ciudades enteras sin conectividad de manera repentina.
Ante el aumento del riesgo de apagones masivos y pérdida de datos en dispositivos sensibles, diversas empresas tecnológicas y gobiernos comenzaron a activar protocolos de emergencia. No obstante, la magnitud de la interferencia electromagnética dificulta una respuesta defensiva totalmente efectiva, manteniendo en vilo a los operadores de infraestructura.
Finalmente, si bien la salud humana no está bajo amenaza directa, los científicos advierten que los fallos en sistemas médicos dependientes de tecnología podrían poner en riesgo vidas. Por ello, se recomienda extremar precauciones con dispositivos electrónicos sensibles y seguir los monitoreos oficiales para "minimizar los efectos" de este evento geomagnético sin precedentes.