Era un perro callejero que lo llamaban “Sargento” y tal vez habrá sucedido exactamente eso que tantos sin empleo sueñan, ser policía.
ste peludo era un perro callejero que por casualidad entró en la comisaría Undécima y hasta ayer fue un perro policía. Con tiernas vivencias y a la vez curiosas durante estos once años
Son cientos los perros que viven en la calle y que en ocasiones se acercan a las dependencias o algún puesto policial alejado buscando afecto. Desgraciadamente, no todos tenemos las circunstancias para ayudarlos, pero sí hay muchas historias que dejan ver que aún hay personas con un buen corazón.
Era un día cualquiera y atareado de tantas intervenciones policiales en el barrio Provincias Unidas, cuando Sargento llegó a la puerta de esa comisaría. Los policías que trabajaban allí lo vieron y dicen de él que “estaba asustado, desnutrido y se notaba que necesitaba un poco de cariño”.
Ese día, los chicos le dieron agua y comida. Los policías estaban encantados con él y nunca pensaron que un perro callejero que posiblemente había sido maltratado y/o abandonado pudiera ser tan amigable y cariñoso.
Por ello al día siguiente los policías ya no lo dejaron marchar y lo adoptaron. Ahora Sargento tiene el puesto de “Perro supervisor de los relevos”, así le decían, ya que siempre formaba a la par de la guardia entrante. Mientras el personal policial patrullaba el cuidaba muy bien de la comisaría, como así aliviar las tensiones y el estrés de los que trabajan en ella.
De hecho, Sargento encontró un hogar maravilloso en el que recibió mucho cariño mientras duro su vida tuvo lo que necesito. Así lo afirman los policías de la undécima.