Lejos quedó la localidad de aquellos tradicionales festivales que la hacían ser centro de las miradas en cada Día de la Tradición. Hoy sólo queda el nombre y muchas historias por recordar.
Cuenta la historia que allá por el año 1968 un grupo de seguidores del Club Deportivo Obreros Unidos Corzuela, terminado los partidos de fútbol de su equipo se reunían en las instalaciones del Club Atlético Corzuela para despedir el fin de semana con algunas bebidas luego de las tardes calurosas en la cancha. Infaltable en dichas reuniones "Poroto" Vargas quien al ritmo de un instrumento muy particular "Un mate Porongo" entonaba canciones que deleitaba a la muchachada.
Hubo alguien que en ese público improvisado a modo de presentación dijo "Aquí Corzuela, Capital Nacional del Folclore2 emulando al gran festival de Cosquín que por aquellas épocas era una sensación en toda la República. "Coco" Geijo hacía su aporte tanguero a las tardes de domingo y fin de semana tras fin de semana la cosa se fue agrandando.
Entonces a alguien se le ocurrió que debía haber un festival en la localidad y surgió de que Corzuela, sea "Capital Provincial de la Tradición" por lo que se armó una Comisión con el apoyo de Jaime Alsina por ese entonces intendente y se eligió a Ángel Oscar Geijo como su presidente, presentándose la documentación respectiva en los entes gubernamentales para que Corzuela tenga ese reconocimiento provincial.
En el año 1970 se llevó adelante el 1º festival en el ya desaparecido Club Cooperativa de Corzuela (Capycol) y fue un éxito rotundo, por el escenario de dicho festival han pasado las grandes figuras de nuestro folclore, ha sido un lujo tener un festival reconocido desde Ushuaia a La Quiaca. Luego se incorporaría el Certamen de Clasificación para el Festival Nacional de Doma y Folclore en Jesús María (Córdoba) por esos tiempos corría la década de los 80 y fue una iniciativa de Rivero Leguizamón un amante de nuestras costumbres argentinas.
En la actualidad poco queda de aquellos grandes festivales, pues a pesar de contar con un predio fantástico, nuestra fiesta pasa desapercibida.