La sequía golpea en el interior del Chaco: pérdidas inevitables y cosecha con frutas más chicas
Productores de sandía y zapallo sufren la falta de lluvias y las altas temperaturas de octubre. Las precipitaciones recientes dieron un alivio parcial, pero no alcanzan para revertir la sequía acumulada.
La sequía que afecta al interior del Chaco mantiene en alerta a los productores hortícolas, especialmente a los de sandía y zapallo, los cultivos más expuestos por sus raíces superficiales y su necesidad de humedad constante en los primeros 10 a 15 centímetros de suelo.
Hugo Kolasinski, delegado del Ministerio de la Producción provincial, explicó a Diario Norte que octubre casi no tuvo lluvias significativas y registró altas temperaturas en plena fase reproductiva. Según el funcionario, la horticultura requiere lluvias frecuentes para conservar la humedad superficial.
Las precipitaciones recientes, de entre 5 y 100 milímetros según la zona, dieron alivio parcial, pero no revierten la sequía acumulada: hay lotes con daños severos y pérdidas inevitables, mientras otros podrían recuperarse si las lluvias continúan.
El panorama difiere en cultivos extensivos: la soja recién implantada no muestra daños relevantes, el maíz depende del manejo de cada productor y el girasol conserva mejores condiciones gracias a reservas de abril, mayo, junio y agosto.
La cosecha de sandía y melón ya comenzó con volúmenes menores a los esperados y frutas de menor calibre, lo que complica su colocación en mercados grandes como Buenos Aires. La rentabilidad dependerá de los precios que logren por la fruta disponible. El resultado final de la campaña dependerá de las lluvias de noviembre.