Así se contruyó la remontada de Lula: 73,6% del voto útil y la caída del ausentismo
Lejos del resultado final, el triunfo del PT sobre Flávio Bolsonaro se explica por un giro de 6,6 millones de sufragios. La captación de terceras fuerzas y una participación récord fueron los motores del vuelco.
Más allá del resultado final que consagró a Lula da Silva, la verdadera dimensión de su victoria sobre Flávio Bolsonaro en Brasil 2026 se entiende analizando la ingeniería del voto. En la primera vuelta, el candidato del PL había tomado la delantera por 2.224.965 sufragios (1,87 puntos porcentuales).
Para el balotaje, no solo se revirtió esa brecha, sino que el PT terminó imponiéndose por 4.430.191 votos. Esto implicó un desplazamiento de 6.655.156 boletas en la diferencia entre ambos candidatos en apenas semanas.
El ex senador correntino Martín Barrionuevo publicó este domingo en X una placa con los datos finos de la remontada lulista y abrió el debate.
El factor determinante fue la gestión de los 14.098.232 votos que ingresaron al sistema entre ambas instancias. Lula capitalizó el 73,60% de ellos (sumando 10.376.694), mientras que Bolsonaro apenas pudo retener el 26,40% (+3.721.538). El oficialista incrementó su caudal un 19,26% frente a su propia marca inicial, mientras que el opositor solo creció un 6,63%.
El flujo de esos sufragios provino de tres fuentes precisas. La principal fue el trasvase de las terceras fuerzas de la primera vuelta, que aportaron 9.316.747 votos. En segundo lugar, una mayor participación electoral sumó 2.960.239 nuevos votantes. Por último, la drástica reducción de votos blancos y nulos aportó otros 1.821.246 sufragios, una caída del 30,48%.
En definitiva, la remontada no fue un simple cambio de opinión, sino una eficaz movilización del voto útil.