El sueño de Fabri cumplirá 40 años con nueva identidad
La próxima Bienal Internacional de Escultura, 2028, no será una más, porque el certámen cumple 40 años, aquel sueño que había imaginado Fabriciano Gómez para convertir a Resistencia en una ciudad donde el arte sea un bien para todos.
No parece tan lejos aquella primera edición en la que los escultores traían rodando los troncos hasta la Plaza 25 de Mayo para comenzar a esculpir la historia a través de las esculturas.
Los 40 años marcarán una nueva bisagra en la historia de la Bienal: serán una oportunidad para reflexionar sobre el camino recorrido y, al mismo tiempo, el punto de partida de una nueva etapa en la evolución del proyecto.
La nueva identidad de Bienal’28 nace de una idea simple y profunda que no se construye solo con obras, sino con miles de personas, encuentros, gestos, oficios, memorias y vínculos acumulados durante cuarenta años.
El recurso visual del bitmap/dithering traduce esa historia en una imagen hecha de puntos. Cada punto puede leerse como una persona, una acción, una edición, una huella dentro de un entramado mayor. De cerca, la imagen se fragmenta; de lejos, aparece la forma. Así también se construyó la Bienal del Chaco: por acumulación, por insistencia colectiva, por una red social, cultural y afectiva que convirtió al espacio público en territorio de encuentro.
La elección del azul intenso proyecta una identidad contemporánea, tecnológica y de futuro, pero aplicada sobre un lenguaje visual que remite a los primeros sistemas gráficos digitales, a la gráfica impresa de baja resolución y a los inicios de los concursos. El resultado busca unir memoria e innovación: una estética actual que no pierde vínculo con el origen.
La escultura también está presente como principio visual. Toda forma necesita vacío. En esta identidad, los puntos y los espacios entre puntos tienen el mismo valor: representan las conexiones visibles y también las desconexiones latentes, esos intervalos donde pueden surgir nuevos encuentros, nuevas oportunidades y nuevas formas de comunidad.
La tipografía y la denominación Bienal’28 recuperan el espíritu de las primeras ediciones, cuando el nombre de la Bienal se asociaba directamente al año. Ese gesto no es nostalgia: es una forma de reconocer el origen para proyectarlo hacia adelante.
Bienal’28 celebra una trama de 40 años que nos conecta. Una imagen hecha de partes, de memoria, de vacío y de futuro. Una trama viva formada por todos los que hicieron, hacen y seguirán haciendo posible la Bienal del Chaco.
Ahora, y a 40 años de aquella proeza que nació “por amor al arte”, se celebrará un aniversario inolvidable donde 10 artistas internacionales de élite trabajarán durante nuevas y arduas jornadas de trabajo cincelando el material destinado.
No fue fácil, pero todo logro sin sacrificio no vale la pena y haber convertido a Resistencia en un museo a cielo abierto, es sin duda el mejor legado que se le puede otorgar a la ciudad.
El crecimiento exponencial queda claro en cada edición: sin ir más lejos, el certámen que acaba de concluir tuvo 439 postulaciones de escultores de 70 países. Y el testimonio de cada escultor que visita Resistencia es otro fundamento que pone a la Bienal entre los eventos escultóricos más importantes del mundo. El contacto directo entre el público y el artista y el hecho de poder ver a la obra en proceso, son dos factores fundamentales de la Bienal y algo que solamente sucede en Resistencia.