“De la burla a la foto”: Capitanich cruzó a Zdero por “inaugurar una canilla” en Napenay
El exgobernador recordó que el actual mandatario había cuestionado ese tipo de actos en el pasado. Aseguró que la obra forma parte de un plan iniciado en 2021 y apuntó contra la paralización del acueducto.
La escena ya es conocida en la política chaqueña. Una canilla, una foto y un discurso. Pero esta vez, con un condimento extra: el protagonista es el mismo que años atrás se burlaba de ese tipo de gestos.
El senador Jorge Capitanich salió al cruce del gobernador Leandro Zdero tras el acto en Napenay, donde se presentó como un logro de gestión la llegada del agua potable a la zona norte de la localidad.
“Mejor que decir es hacer. Tienen mucho relato y pocas obras”, lanzó Capitanich, en una crítica directa al actual gobierno.
El eje del cuestionamiento no fue solo la obra, sino el relato que la rodea. Según el exmandatario, la llegada del servicio no es un hecho aislado ni reciente, sino parte de una planificación iniciada años atrás, con financiamiento nacional y ejecución a través de SAMEEP. Recordó que la licitación para Napenay se realizó en 2021, con fondos del ENOHSA, en el marco del programa federal de saneamiento.
Pero el punto más filoso del planteo fue otro. Capitanich trajo al presente una vieja crítica de Zdero, cuando en 2021 —siendo diputado— había ridiculizado la inauguración de una conexión domiciliaria de agua en Charata, señalando como “absurdo” el acto de abrir una canilla como símbolo de gestión.
Hoy, la postal se repite.
“Observamos el mismo hecho, pero acompañado de una catarata de mentiras”, disparó el senador, marcando la contradicción política.
En ese sentido, también apuntó a la paralización de obras durante la actual gestión, particularmente el Segundo Acueducto del Interior, una infraestructura clave de más de 500 kilómetros que debía garantizar el acceso al agua potable en gran parte del territorio chaqueño.
Según detalló, los trabajos en Napenay ya registraban avances concretos en 2023, con pruebas realizadas y servicio en funcionamiento parcial, aunque con conexiones aún pendientes. “El primer paso estaba hecho”, afirmó.
Para Capitanich, lo que hoy se presenta como un logro es, en realidad, una etapa final de un proceso previo que se demoró. “Pretenden mostrar como un gran logro una conexión domiciliaria, una canilla y una manguera, que sin dudas es necesaria, pero llega dos años tarde”, cuestionó.
El cruce expone algo más profundo que una obra puntual: la disputa por la autoría, el relato y el capital político de las políticas públicas.
Mientras tanto, en Napenay, el dato concreto sigue siendo el mismo: después de décadas de espera, el agua llegó.
La diferencia, como siempre en política, está en quién abre la canilla… y quién se queda con la foto.