Malestar con el gobierno en la comunidad educativa de Pampa del Indio por designación inconsulta
Padres y docentes denuncian avasallamiento por parte del Ministerio de Educación en torno al nombramiento de una coordinadora y la imposición de autoridades externas a un proyecto que nació por iniciativa de los propios pobladores.
La comunidad educativa del Proyecto Especial de la secundaria SRTIC, ubicada en el paraje Campo Alemani, Lote 21, de Pampa del Indio, atraviesa una nueva crisis institucional. Esta vez, el conflicto surge por la decisión unilateral del Ministerio de Educación que conduce Sofía Naidenoff de apartar de su cargo a la coordinadora Soledad Balmaceda, reemplazandola por una persona designada sin consulta previa a los padres y pobladores que dieron vida a esta escuela rural.
La medida, adoptada sin fundamentos claros, ha generado un profundo malestar en la zona. Es que esta secundaria no nació por un decreto oficial, sino por el reclamo genuino de los propios vecinos, ancianos y tutores del paraje, quienes en 2023 lograron su inauguración tras movilizarse hasta la ciudad de Resistencia para gestionar su creación. La comunidad, representada por el procurador Jorge Reinaldo Gómez, fue protagonista en la conformación de la matrícula y en el sostenimiento del proyecto educativo en uno de los puntos más postergados del interior provincial.
Pero el historial de la escuela con las autoridades provinciales dista de ser armonioso. En 2024, una intervención estatal provocó el inicio tardío del ciclo lectivo recién en agosto, lo que significó meses de clases perdidos para los estudiantes. Al año siguiente, nuevas intervenciones desde la Subregional V generaron conflictos internos y obligaron a los docentes a recurrir a la Escuela Secundaria 78 para garantizar la continuidad pedagógica.
Ahora, con el apartamiento de Balmaceda, la comunidad vuelve a quedar al margen de las decisiones que afectan directamente a sus hijos. El mensaje que envía el gobierno provincial es claro: las escuelas rurales, impulsadas por el sacrificio de los pobladores, no merecen ser escuchadas.
La ministra Naidenoff, lejos de garantizar la participación y la estabilidad institucional, impone autoridades ajenas al territorio y profundiza el descontento.
Mientras tanto, los estudiantes de Campo Alemani continúan asistiendo a un salón prestado, sostenidos por la voluntad de una comunidad que no se rinde. El reclamo es urgente: una reunión legítima con todos los actores involucrados para resolver la problemática y devolverle la voz a quienes construyen la educación rural con esfuerzo propio.