Zdero celebró que los chicos leen más, pero el salario docente no mejora
En el inicio del ciclo lectivo desde Isla del Cerrito, el gobernador puso un número concreto sobre la mesa para defender su política educativa y hablar de “reversión de indicadores” en primer grado. Pero el dato ya abrió otra pregunta en el ámbito docente.
El gobernador Leandro Zdero inauguró este lunes el ciclo lectivo 2026 de nivel primario desde la EEP N° 132 “Pablo R. Guitart” de Isla del Cerrito, donde además quedó habilitado el nuevo edificio escolar para una matrícula de 293 estudiantes.
En un acto atravesado por el discurso de resultados y gestión, el mandatario eligió destacar un dato puntual para respaldar su política educativa: “Hoy nuestros chicos leen 36 palabras por minuto en primer grado”, afirmó, al referirse a los avances del programa de alfabetización implementado por la provincia.
La cifra no fue casual. Funcionó como eje político del mensaje oficial y como señal de que, según el Ejecutivo, comienzan a revertirse los indicadores críticos detectados al inicio de la gestión.
“Estamos revirtiendo los indicadores”, insistió Zdero, quien vinculó el logro al compromiso docente y a la capacitación impulsada desde el Ministerio de Educación.
Conectividad y titularizaciones
Durante la ceremonia también se realizó una conexión en vivo con ocho escuelas del norte provincial a través de antenas satelitales Starlink instaladas por Ecom Chaco. Según informaron, ya funcionan cerca de 100 antenas en distintos puntos de la provincia.
La ministra de Educación, Sofía Naidenoff, ratificó la continuidad del programa “Aprendo Leyendo” y destacó la titularización de 19.500 docentes como parte del “ordenamiento del sistema educativo”.
El mensaje oficial fue claro: mostrar resultados medibles, infraestructura nueva y conectividad como señales de gestión.
El dato y la otra pregunta
El Gobierno buscó instalar una narrativa de mejora con números concretos. Sin embargo, el indicador elegido dejó flotando otra discusión en el ámbito educativo.
Si la calidad está mejorando, si los indicadores se están revirtiendo y si el sistema está “ordenado”, la pregunta que empieza a circular en las salas docentes es directa: ¿por qué esa mejora no se refleja también en el salario?
Mientras el Ejecutivo exhibe avances en lectura, los gremios sostienen que el poder adquisitivo continúa en debate y que el reconocimiento al “compromiso docente” no puede quedar solo en discursos.
El número ya está instalado. Pero ahora la discusión no es solo cuántas palabras por minuto leen los chicos, sino cuánto vale el trabajo de quienes les enseñan a leer.