“No hay plata”: Naidenoff inauguró el ciclo lectivo con un mensaje de ajuste y reproches a los docentes
En un discurso cargado de definiciones, la ministra reconoció límites presupuestarios, defendió la cláusula gatillo y pidió responsabilidad en el uso de licencias. La ministra reconoció la falta de recursos y pidió que “no se mezcle política con educación” en medio de la protesta docente.
En el acto de inicio del Ciclo Lectivo 2026 en Isla del Cerrito, la ministra de Educación, Sofía Naidenoff, dejó una definición que resonó más fuerte que cualquier anuncio pedagógico: “¿Por qué no nos paga lo que nos debe? Porque no hay”.
La frase sintetizó el tono del discurso en un contexto atravesado por el conflicto salarial docente y las medidas de fuerza que condicionan el normal inicio de clases en distintos puntos de la provincia.
Lejos de anunciar una propuesta superadora, Naidenoff defendió el “ordenamiento del sistema” como eje central de la gestión y volvió a respaldar el proceso de titularización masiva, destacando que “19.500 docentes se titularizaron” durante la actual administración. Sin embargo, ese logro administrativo fue presentado también como argumento para pedir prudencia en el uso de licencias por integración al núcleo familiar, sugiriendo que esos recursos podrían volcarse a mejoras salariales.
El mensaje tuvo momentos de tensión implícita. La ministra pidió que “no se mezcle lo político en el acto de enseñar” y llamó a las familias a asumir mayor compromiso en la formación en valores, en un tramo donde deslizó que “el docente no puede todo” y que muchos problemas “vienen de afuera”.
Aunque reconoció que la lucha docente “tiene razón”, el discurso dejó en claro que no habrá respuestas inmediatas en materia salarial. “Porque no hay”, insistió, al explicar que los recursos provinciales no alcanzan para afrontar nuevas erogaciones.
En ese marco, el inicio del ciclo lectivo se dio con una narrativa oficial centrada en el orden, la paciencia y la responsabilidad compartida, pero sin anuncios concretos que desactiven el malestar del sector.
La escena en Isla del Cerrito dejó una señal política clara: el Gobierno sostiene el rumbo, incluso si eso implica tensionar su vínculo con la docencia en un año donde el conflicto educativo ya marca la agenda pública.