“Que se vayan todos”: estatales redoblan la presión contra Zdero tras el aumento en cuotas y los descuentos
La bronca ya no se disimula. El reciente anuncio salarial del gobernador Leandro Zdero, presentado oficialmente como un “gran esfuerzo”, fue rechazado por amplios sectores de la Administración Pública que lo consideran insuficiente, "mísero", tardío y desconectado de la realidad económica que atraviesan miles de trabajadores.
En las últimas movilizaciones, el malestar fue más allá del reclamo paritario. Entre bombos y pancartas, volvió a escucharse con fuerza una consigna que atraviesa distintas áreas del Estado: “Que se vayan todos”. La frase, repetida en cada concentración, sintetiza el nivel de hartazgo frente a lo que describen como ajuste permanente y pérdida sostenida del poder adquisitivo.
Desde la Unión del Personal Civil de la Provincia (UPCP) ratificaron su postura: “UPCP es lucha”, y advirtieron que el conflicto no está cerrado.
Diez meses sin recomposición real
Los gremios recuerdan que durante gran parte del último año no hubo actualizaciones salariales acordes a la inflación. La pérdida acumulada —según estimaciones sindicales— superaría el 25%. En ese contexto, el porcentaje anunciado y fraccionado en cuotas fue interpretado como un gesto político antes que como una verdadera recomposición.
“El salario ya viene deteriorado. Lo que anuncian no recupera lo perdido ni garantiza estabilidad hacia adelante”, señalaron trabajadores de distintas reparticiones.
Producción: descuentos y enojo
Este viernes por la noche, la tensión tuvo un nuevo capítulo durante la manifestación por el centro de la ciudad de Resistencia. Allí, trabajadores de la Producción denunciaron descuentos tras participar de medidas de fuerza vinculadas al conflicto por el Fondo Estímulo Productivo (FEP), que ya había sido cuestionado por liquidaciones fuera de término y fuertes quitas.
El reclamo apunta a que, además del deterioro salarial, se aplican sanciones económicas a quienes ejercen su derecho a la protesta. Para los manifestantes, la combinación de recorte, atraso y descuento agrava el escenario y alimenta el clima de confrontación.
Más que una paritaria
El conflicto ya no se reduce a una discusión técnica de porcentajes. La consigna “que se vayan todos” refleja un cuestionamiento político más profundo a la gestión provincial y a la orientación económica adoptada.
Mientras el Gobierno defiende la necesidad de orden fiscal, los trabajadores sostienen que ese equilibrio se construye sobre sus ingresos. Y advierten que el ajuste no solo impacta en los empleados públicos, sino también en el consumo, el comercio y la economía chaqueña en general.
El malestar crece, las marchas se repiten y la calle empieza a marcar el ritmo de la discusión.
En un escenario de salarios licuados y respuestas que no conforman, el conflicto promete escalar. Porque cuando el reclamo deja de ser sectorial y se vuelve consigna colectiva, el mensaje es claro: la crisis ya no se tolera en silencio.