Cuando los derechos no se negocian, la calle es escenario de lucha
El próximo 7 de febrero, organizaciones de la diversidad, movimientos sindicales y colectivos de derechos humanos realizarán la segunda Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista en Resistencia.
La convocatoria bajo la consigna central "Nuestros derechos no se negocian", propone que marchar es un acto de resistencia colectiva frente al avance de discursos de odio y políticas que los sectores organizadores califican como una amenaza directa a las conquistas históricas.
María Paz Estigarribia, activista de derechos de mujeres y diversidades, advirtió a EsChaco sobre la gravedad del momento político actual al señalar que “existe un objetivo deliberado de destrucción del Estado”. Según su análisis, “el Gobierno ha desatendido las necesidades del pueblo” para avanzar en un esquema de ajuste que no solo afecta la economía, sino que también busca disciplinar a través de la persecución política y la construcción de un discurso de odio.
En ese sentido, advierte que ante tanto odio e individualismo repartido por el propio presidente de la Nación, “la solidaridad es una herramienta de lucha que debe comprometer a todos y todas los argentinos”. “Desde el Estado libertario no nos están cuidando han desbastado servicios asistenciales de cuidados, nos están robando todo. Sus discursos de odios despolitizantes y el desprecio hacia las instituciones democrática son indicadores de que estamos frente a un gobierno fascista. Nos quieren sometidos , mantenernos unidos en comunidad para vencer estos atropellos”, afirmó.
LAS CALLES SON DEL PUEBLO En sintonía con este diagnóstico, Carolina Cammarano, militante feminista, enfatizó el peligro que representan los discursos de la derecha que hoy gobierna el país al intentar deslegitimar derechos fundamentales como el matrimonio igualitario, la identidad de género y el acceso a la salud. “Estas narrativas reinstalan el odio hacia las mujeres, las personas con discapacidad y el colectivo LGBTTIQ+, intentando transformar derechos conquistados en supuestos privilegios o meras ideologías”, remarcó en entrevista con este medio.
Según relató, este clima ha generado un nivel de violencia tal que incluso “compañeras conocidas con años de trayectoria hoy manifiestan temor al transitar el espacio público, algo que se consideraba superado en el proceso democrático”, reclamó.
Consultada sobre los intentos de controlar las calles con operativos de seguridad amenazantes por parte del Ejecutivo nacional y provincial, Cammarano afirmó que el movimiento LGBTTIQ+ y feminista sostienen desde hace años que “lo personal es político”. “Ocupamos las calles porque es ahí donde se demuestra la democracia; cuando el pueblo se organiza y sale, logra que nos vean, que sepan que existimos y que nuestros cuerpos importan. Intentan disciplinarnos para que volvamos al ámbito privado, pero nosotros decimos que no”, agregó.
Por otra parte, destacó que en estos últimos tres años, ante el avance de la derecha, han sido el feminismo y las disidencias quienes han sostenido la calle para discutirlo todo. “Cada vez somos más porque nuestra agenda es amplia: hablamos de reparación histórica trans-travesti, pero también de la reforma laboral, del desempleo del acceso a la salud y de la educación pública”, remarcó.
RUMBO A LA MARCHA 7F Respecto a la organización del evento, Cammarano explicó que el proceso de organización es netamente “horizontal y asambleario”, involucrando a centrales obreras, movimientos estudiantiles y organizaciones sociales que se reúnen semanalmente para delinear estrategias.
Sin embargo, denunció que el diálogo con el Poder Ejecutivo es inexistente en términos de políticas públicas reales, limitándose únicamente a coordinar cuestiones de seguridad para la jornada. La cita para la comunidad chaqueña está fijada para el próximo 7 de febrero a las 18:00 horas, con una concentración frente al Hospital Perrando.
La convocatoria invita a asistir con banderas y consignas para transformar el orgullo en una herramienta política capaz de frenar el avasallamiento de derechos y consolidar un frente federal que replique este reclamo en las principales ciudades del país.