Juan Manuel espera una respuesta del INSSSEP mientras su estado de salud se agrava
La crisis en el INSSSEP suma un nuevo y dramático capítulo. La familia de Juan Manuel, un joven que lucha contra un síndrome refractario desde hace 15 años, denunció públicamente que el organismo pretende interrumpir su tratamiento actual para derivarlo a un centro médico desconocido, lo que obligaría a los profesionales a "empezar de cero".
Actualmente, Juan Manuel se encuentra en una etapa decisiva: los médicos están evaluando la efectividad de un estimulador vagal para controlar sus crisis. De no obtener los resultados esperados, el siguiente paso es una intervención quirúrgica de alta complejidad.
"Nos quieren mandar a cualquier lugar donde debemos empezar de cero, ignorando 15 años de historia clínica", explicaron sus allegados, quienes exigen que se respete la continuidad en el centro donde ya se atiende.
EL CONFLICTO ESCALA
Este reclamo se suma a una ola de protestas de afiliados que denuncian un "ajuste" en la salud. En los últimos meses, el INSSSEP ha sido blanco de críticas por cortes en la cadena de pagos a prestadores nacionales como el Hospital Italiano, intentos de derivación forzosa a centros que no cuentan con la especialización necesaria y demoras administrativas que ponen en riesgo la vida de pacientes con patologías crónicas y discapacidades.
A pesar de que las autoridades del INSSSEP desmienten las derivaciones forzosas y aseguran que el servicio está asegurado, las familias se mantienen en alerta debido a que en la práctica las demoras en los tratamientos, el retraso en tramitar derivaciones y turnos en los centros de alta complejidad médica del país ponen en riesgo la salud de los pacientes.
Para los padres de Juan Manuel y de tantos otros niños y jóvenes en situaciones similares, la decisión del organismo no es administrativa, sino una “vulneración directa al derecho a la salud”.