Caballero II : Patetta amplió su indagatoria y objetó testimonios de sobrevivientes
El imputado Luis Alberto Patetta realizó su ampliación indagatoria con una serie de objeciones a los testimonios de sobrevivientes, por los cuales planteó la invalidez de las imputaciones que lo incriminan, por secuestros torturas y desapariciones en la Ex Brigada. La causa pasó a cuarto intermedio hasta el 10 de marzo, con la declaración de un ex detenido político.
Con un retraso considerable según lo estipulado, la audiencia 21 del juicio oral por crímenes de lesa humanidad en la ex Brigada de Investigaciones que se desarrolló este miércoles en la sede del Tribunal Oral Federal de Resistencia tuvo un único protagonista; el ex militar Luis Alberto Patetta y una ampliación indagatoria en la que el imputado – sobre el que ya pesan dos condenas en causas de lesa humanidad – cuestionó los testimonios de ex detenidos políticos sobre los cuales se formularon las denuncias que lo llevaron a juicio, en una reedición de sus alocuciones anteriores en la causa. Básicamente, una suerte de alegato encubierto bajo las formalidades de ampliación indagatoria. Asimismo, el represor reconoció haber realizado tareas de enlace entre la autoridad militar y la Brigada de Investigaciones. Patetta fue trasladado desde el penal de Campo de para declarar “en vivo y en directo” en el TOF, y saldar las dificultades que implica una audiencia por videoconferencia cuando la misma se extiende demasiado. Cumplido el derecho que lo asiste en tanto imputado en un proceso democrático en el que se respetan las garantías constitucionales, se le permitió su regreso la guarnición de la provincia de Buenos Aires, donde cumple condena.
La declaración el ex detenido político Osvaldo Uferer, programada para la mañana de este miércoles, fue pospuesta para el día 10 de marzo, cuando se retomen los debates luego del cuarto intermedio de la fecha. Uferer, militante justicialista e histórico declarante en los procesos de Juicio y Castigo en la región, ya pasó por las causas Masacre de Margarita Belén y Caballero I. Otro que posiblemente reitere su participación será el imputado Rodríguez Valiente, con una nueva ampliación indagatoria.
En el presente juicio oral se juzga a doce represores por los delitos de tormento psíquico y físico agravado por la condición de detenido político de la víctima, privación ilegítima de la libertad, desaparición forzada de personas, y un caso de violación, en la ex Brigada de Investigaciones de la Policía.
PATETTA RECARGADO
La última vez que pasó por la sala del Tribunal Oral Federal de Resistencia fue el 16 de mayo de 2011, oportunidad en la que fue condenado a prisión perpetua por su participación en la Masacre de Margarita Belén. Seis años después, salvo una leve dificultad auditiva, el tiempo no parece haberle hecho mella a Patetta, 65 años, casado, con dos hijos, con su achaparrada y gruesa humanidad enfundada en una remera de tonos similares a la camiseta roja característica con la que se lo vio en los juicios de las causas Masacre y Caballero I.
A principios de septiembre del año pasado, declaró por video conferencia desde el Penal de Campo de Mayo durante casi una hora, en la cual expuso una suerte de alegato en contra de la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad sobre la base de una profusa (y por momentos confusa) jurisprudencia. Durante su alocución en la sede del TOF de Resistencia la estrategia de “atacar para defenderse” concentró toda la artillería en los testimonios que lo incriminan.
“Pido disculpas por esto, es tedioso de escuchar, es un trabajo de preso, sólo alguien con mucho tiempo puede hacerlo” se disculpó ante el tribunal, y apunte en mano, enumeró una extensa lista de supuestas “contradicciones” en los testimonios de los hermanos Aranda desde 1984 a la fecha, soslayando el efecto del tiempo, y cómo funciona el mecanismo de la memoria, nunca lineal, y tomando partes que pueden haber tenido variaciones pero que forman parte de un todo que sí guarda coherencia a lo largo de los años. En ese tren llegó al punto de cuestionar la descripción arquitectónica que dieran los sobrevivientes de la Jefatura, por donde pasaron en un primer momento de su detención y Carlos Aranda fue torturado. No obstante, se cuidó de aclarar que nunca pisó el edificio- la escena del crimen- y manifestó que sus dichos obedecen a una serie de “croquis” de la Jefatura, que le facilitaron terceros. Del mismo modo negó haber estado en los operativos de secuestro, y en la Brigada de Investigaciones, esto último con menos énfasis (“No recuerdo bien”, deslizó).
Sí reconoció que se encargaba de trasmitir las órdenes del coronel Jorge Larrateguy, jefe del Área 232, encargado de la represión, a la Brigada de Investigaciones de la Policía.
Negó haber sido oficial de inteligencia en 1976, y dejó entrever que quién debería responder por esa cuestión es el ex militar Coronel Rampulla, testigo en la causa Masacre de Margarita Belén.
SOBRE LAS DUDAS
Hacia el final de la audiencia, la querellante Silvina Canteros, planteó al tribunal su inquietud respecto del modo en el que vienen desarrollándose las audiencias; se convoca a un testigo sobreviviente, este relata lo padecido durante su cautiverio en la Brigada, y en audiencias posteriores los represores incriminados presentan una suerte de descargo, que tiene mucho de en el cual intentan desarmar el testimonio, cuando el testigo ya ha sido liberado del debate, esto es sin posibilidad de que ante la supuesta contradicción pueda rebatir o aclarar la cuestión.
“Ese tipo de intervenciones podría ser realizado por la defensa técnica, para permitirle al testigo aclarar cualquier tipo de incertidumbre que surjan en los debates y que no queden dudas respecto de su relato a posteriori” requirió la abogada de la Secretaría de DDHH de la provincia. Sin embargo, el presidente del tribunal Eduardo Belforte fue categórico; “Es la defensa material del imputado” afirmó y dio por finalizada la audiencia, que pasó a cuarto intermedio hasta el viernes 11 de marzo.