Preocupa a padres de alumnos la demora en la refacción de la escuela incendiada en Villa Chica
Un grupo de padres de la Escuela Nº 700, el establecimiento que se incendió en octubre del año pasado, reclama por la reconstrucción del edificio y piden mejorar las condiciones en que se dan las clases a los alumnos que asisten de manera provisoria a una escuela para adultos. El defensor del Pueblo, Gustavo Corregido, estuvo reunido con ellos y adelantó que pedirá informes a las autoridades y solicitará controles para verificar que el trabajo de refacción respete medidas de seguridad edilicias.
Hace cinco meses atrás, la escuela de Villa Chica quedó en ruinas después de que el fuego consumiera casi el 80 por ciento de la propiedad. Hoy, los padres siguen preocupados porque aún no se ven avances en la obra de refacción en las 16 aulas afectadas. “Sólo están trabajando cinco obreros y nos dicen que la escuela va estar terminada en seis meses. Nos parece imposible con tan poca cantidad de trabajadores”, contó Edith Valussi, madre de uno de los alumnos que asiste al establecimiento. Adriana Avalos, otra de las integrantes de las familias que componen la comunidad educativa, se mostró preocupada porque en la reconstrucción permanecen en pie algunas paredes que muestran fisuras tras soportar el fuego. “Eso es un peligro, no tenemos certeza de que esas paredes van a aguantar las vibraciones que se generan en el lugar cuando hay clases”, indicó.
Los padres recuerdan que antes de que finalice el 2015, las autoridades de la anterior gestión habían declarado que los alumnos podrían iniciar las clases del ciclo lectivo 2016 en el establecimiento, sin embargo la promesa no se cumplió y las nuevas autoridades estiman que la refacción podría durar seis meses más. “Nosotros necesitamos precisiones, nos da impotencia que no lleguen a nada”, declararon en la reunión con Corregido.
Niños en un lugar pensado para adultos
La Escuela de Educación Profesional Nº 4, ubicada sobre la calle Coronel Falcón, fue la que abrió las puertas para recibir a los alumnos de la escuela Nº 700, de manera provisoria. En ese lugar, la preocupación de los padres es que las instalaciones están preparadas para adultos, con escaleras que tienen barandas inseguras, maquinaria para conexiones eléctricas y además descontrol en la entrada y salida de vehículos.
“Las instalaciones no están adaptadas para niños del Nivel Primario. Es un peligro latente”, advierte María Salazar, madre de otro de los alumnos. “Nos preocupa que tienen que compartir baños con adultos, las herramientas y máquinas que tienen cerca, el ingreso y la salida en un área que no tiene control de tránsito y otras cuestiones que son parte de un establecimiento que está pensado sólo para personas mayores”, mencionó. Oscar Gómez, padre de una niña, manifestó que “es grave el impacto psicopedagógico que genera en el alumno pasar de un espacio físico a otro. En la nueva ubicación ni siquiera tienen un patio donde jugar en los recreo y en estas condiciones, no reciben la educación de calidad que se merecen. Esto es lo que duele, que se vulneran los derechos del niño”, concluyó.
Sin refrigerio
Otro de los problemas que preocupa a los padres es el retraso en los fondos para el refrigerio que reciben los chicos. “Para muchos alumnos que viven en condiciones carenciadas, la merienda que reciben en la escuela es indispensable y desde septiembre que no se paga a los proveedores. Hasta ahora, pidiendo fiado, se pudo dar de comer a los niños pero la situación se vuelve insostenible”, contó una de las madres que forma parte de la cooperadora de la Escuela Nº 700.
La deserción escolar es otro de los problemas que genera la falta de un edificio propio. La matrícula escolar se redujo casi en un 25 por ciento en la escuela tras el incendio. De 626 alumnos registrados el año pasado, por el momento sólo van 470 chicos a clases en lo que va de 2016. “Muchos niños dejaron el colegio o se cambiaron a otras escuelas, porque las condiciones no son las adecuadas”, cuentan los padres.
Al escuchar los reclamos, Corregido adelantó que inició gestiones para tener una reunión con el ministro de Educación Daniel Farías, donde planteará estas cuestiones y pedirá controles que garanticen la seguridad de los niños. Además, solicitará que se regularice el pago por refrigerio y que se busquen formas de mejorar el ambiente en que se dan las clases.