Si bien es una enfermedad que cuando da síntomas suele ya estar avanzada, algunos signos, como sangre esporádica en la orina, debería despertar el alerta en el médico clínico o la enfermera, como para profundizar los análisis.
Otro elemento que conduciría a solicitar un examen más completo es que existan familiares de primer o segundo grado con antecedentes de cáncer de riñón
Es sus estadios avanzados, suele presentarse con dolor, la presencia de un bulto en uno de los lados del abdomen, fatiga, anemia, pérdida inexplicable de peso, sangre en la orina y fiebre[1]. El tipo más común es el carcinoma de células renales y representa el 85% de los diagnósticos[2]. Además, es responsable del 2% de los casos de cáncer en el mundo[3].
Buenos Aires, 4 de noviembre de 2015 - El cáncer de riñón es uno de los cánceres más agresivos y presenta una alta prevalencia a nivel mundial. En la Argentina, por alguna razón que todavía se desconoce, se da con mayor frecuencia que en otros países, ocupando el 6º lugar en incidencia de cáncer en hombres y 12º en las mujeres, con un total de 2.984 nuevos casos por año y 1.694 muertes en el mismo período, con una mediana edad de presentación de 64 años[4].
Si bien su diagnóstico temprano conduciría a un abordaje con mucho mejor pronóstico, generalmente no da síntomas precisos hasta que se encuentra en los estadios más avanzados, adonde el tratamiento ofrece perspectivas menos alentadoras.
En opinión del Dr. Gustavo Jankilevich, médico oncólogo, Jefe de Oncología del Hospital Durand, “en general la mayoría de los casos detectados precozmente son a partir de una análisis pre quirúrgico o en el medio de un chequeo mediante diagnósticos por imágenes por cualquier otro motivo, y aparecen pequeñas masas renales, que son el primer indicio de la presencia de la enfermedad”.
“Entre los pocos síntomas que puede presentar un paciente en un estadio temprano, se destaca la presencia de sangre (esporádica, no constante) durante la micción. Por eso, es muy importante que los médicos de guardia, los clínicos y de familia, y el propio personal de enfermería, estén atentos a este síntoma. Otro elemento para tener en cuenta es cuando el individuo posee familiares en primer y segundo grado con antecedentes de cáncer de riñón”, insistió el especialista.
Ya en estadios más avanzados, suele presentarse con dolor o con la presencia de un bulto en uno de los lados del abdomen, fatiga, anemia, pérdida inexplicable de peso, sangre en la orina y fiebre1. Es importante tener en cuenta que uno de cada cinco pacientes presenta metástasis al momento del diagnóstico5.
Ante un cuadro detectado en forma temprana, en el que la enfermedad no se extendió a otras zonas del cuerpo, la indicación médica es la extirpación quirúrgica del órgano o de parte de él, con un alto porcentaje de curación. Mientras que en estadios más avanzados, no existe una cura real, aunque sí tratamientos disponibles, entre los que se encuentran radioterapia, terapias de blanco específico o secuenciales, inmunoterapia o una combinación de varias5.
“Existen dos tipos de factores de riesgo ‘relacionados’ con el desarrollo del cáncer de riñón. Por un lado los genéticos, que involucran un porcentaje bajo de pacientes, y por otro conductas adquiridas, que si bien no son desencadenantes directas, podrían contribuir con la aparición de la enfermedad. Las principales son: sobrepeso y obesidad y el tabaquismo”, refirió el Dr. Jankilevich, quien también es docente de Oncología de la Universidad de Buenos Ares.
Como medidas generales para cuidar el riñón, el especialista recomienda la adquisición de hábitos saludables, entre los que señala la ingesta de 1 a 2 litros de líquido diarios, evitar el sobrepeso, realizar actividad física de acuerdo con las posibilidades de cada individuo, y llevar una dieta baja en proteínas, ya que las dietas con sobrecarga en proteínas afectan la maquinaria de funcionamiento del riñón.
Para Marta Artigas, presidente y fundadora de la Fundación ACIAPO (Atención Comunitaria Integral al Paciente Oncológico), “como organización que trabaja en dos hospitales públicos asistiendo a gran cantidad de pacientes, podemos decir que la sociedad sabe muy poco sobre el cáncer de riñón, a diferencia de lo que ocurre con cánceres más prevalentes como los de mama, colon o pulmón”.
“Por esta razón, y comprometidos en la detección temprana y en la prevención de conductas que pongan en riesgo a las personas, -insistió la Sra. Artigas- es que hemos implementado desde el año pasado el Programa de Atención Primaria, que consiste en capacitar a los médicos de guardia y centros de atención primaria, acerca de los síntomas que este tipo de cáncer presenta, para que realicen en forma inmediata la derivación correspondiente”.
La edad promedio de diagnóstico de esta enfermedad oscila entre los 60 y los 65 años y los hombres tienen el doble de riesgo de contraerla que las mujeres[5]. Con el tiempo, el cáncer de riñón progresa hasta afectar órganos fuera del original. En un primer estadio, se lo denomina tumor primario; si se extiende a algún nodo linfático, pasa a llamarse ‘de nodos linfáticos regionales’, mientras que si alcanza a algún otro órgano distante, se lo denomina metastásico3.
El subtipo más común de cáncer de riñón es el cáncer de células claras[6], también llamado carcinoma de células renales (CCR), en el que algunas células pierden su función y comienzan a multiplicarse descontroladamente[7]; El CCR es el responsable del 85% de los casos de esta patología2. Ocupa el 2% de todos los diagnósticos de cáncer a nivel mundial, con una incidencia de 209.000 nuevos casos cada año y una mortalidad de 100.000 en el mismo período3. De los pacientes que presentan CCR metastásico, sólo el 12,3% vivirá más de 5 años a partir del momento en el que se le diagnostica la afección5.
En cuanto a su abordaje, el cáncer de riñón avanzado no se trata ni con quimioterapia ni con hormonoterapia, ya que no responde a este tipo de medicaciones, sino que se lo combate con inmunoterapia y con las llamadas ‘pequeñas moléculas’, que son drogas que entorpecen o bloquean diferentes vías celulares.
“Las novedades en inmunoterapia, pertenecen a la familia de los ‘inhibidores del punto de no retorno’, que se indican solas o asociadas, con logros prometedores que se conocerán en el próximo año, mientras que entre las de pequeñas moléculas, están los inhibidores de la tirosinquinasa y los inhibidores del mTOR, todas ellas con excelentes resultados, ya que en promedio han logrado duplicar y hasta triplicar la sobrevida de estos pacientes”, remarcó el Dr. Jankilevich.
Desde ACIAPO, Marta Artigas concluyó que “estamos siempre atentos al seguimiento de los pacientes para que tengan acceso al mejor tratamiento disponible, orientándolos y asesorándolos legalmente en aquellos casos donde las demoras atentan contra sus vidas”.
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