Su padre denunció que murió fulminada por una descarga eléctrica, pero los médicos dictaminaron que las quemaduras que presentaba el cuerpo no corresponden a esa circunstancia
Camila Agostina Peñalver, de sólo 9 años, murió en la tarde del martes en circunstancias poco claras, a metros de su casa, en inmediaciones de Lavalle y calle 15, en el barrio El Timbó, de Resistencia.
Su padre, un hombre de 37 años, dio aviso a la Policía y denunció que su hija había muerto electrocutada al tocar las rejas, presumiblemente electrificadas, de una vivienda abandonada.
Sin embargo, en el primer informe médico el diagnóstico fue otro. Los facultativos, al observar las quemaduras que presentaba el cuerpo de la pequeña, descartaron la muerte por electrocución y se limitaron a aseverar que el deceso se produjo por paro cardiorrespiratorio.
Ante estas dudas, se dio intervención al Imcif, donde se le practicaría la autopsia pertinente.