El Chaco va a jugarse en el próximo proceso electoral un momento decisivo, un punto histórico que puede significar la bisagra definitiva hacia el desarrollo o el regreso hacia espacios oscuros y vacíos de esperanza. Por eso debemos ser claros en diferenciar lo que realmente es prioritario y urgente, de aquellas simples contingencias del quehacer político; sólo así el pueblo del Chaco podrá tener todos los elementos en sus manos para decidir con su voto si está dispuesto a la profundización de un modelo de Provincia basado en la Producción, la Esperanza y la Inclusión.
Hay que expresarlo claramente: El proceso histórico de transformación que ha iniciado el Chaco en el 2007 se fue consolidando desde el compromiso ideológico con la Justicia Social, la inquebrantable intensidad en el trabajo cotidiano y la extraordinaria capacidad de gestión de Jorge Capitanich. Por eso, su liderazgo político e ideológico es incuestionable, ya que desde el primer día al frente de la Provincia puso claras distancias conceptuales, metodológicas y políticas con el Chaco del ajuste y la imposibilidad que representaron los doce años del gobierno de Alianza.
Como bien hemos aprendido caminando junto a él por toda la Provincia, el acompañamiento de las mujeres y de los hombres a nuestro proyecto político no se dio por repetición de discursos, sino por haber logrado de manera sistemática la concreción de obras públicas que han mejorado notablemente las condiciones de vida de miles de familias chaqueñas; un plan estratégico con un claro sentido de reparación histórica.
Además, el Chaco vivió tiempos inéditos en ámbitos institucionales por el estricto respeto a la independencia de los Poderes del Estado y un amplio sentido de tolerancia para que todo disenso pueda ser canalizado por la vía del diálogo hasta encontrar las soluciones de cada caso. La reconstrucción de la Provincia debe continuar por estos caminos, ya que aún debemos luchar contra las consecuencias de la tragedia social provocada por el Neoliberalismo en el Chaco y en el País. Esta transformación, aún pendiente, debe seguir el camino del crecimiento con inclusión social, con tolerancia, con esperanza y con dignidad y para ello es indispensable el lúcido liderazgo de Jorge Capitanich. Nuestro pueblo lo sabe y todos debemos trabajar hasta el límite de nuestras fuerzas para garantizarlo.