Derogar el DNU 70 no restituye las leyes anteriores, pero enciende alarmas en distintos sectores
El impacto se concentraría en alquileres, salud privada y comercio exterior. Sin una ley de transición, la incertidumbre quedaría en manos de los jueces.
El análisis de Zentrix Consultora sobre el DNU 70/2023 del gobierno nacional de Javier Milei advierte que, si la Cámara de Diputados confirma el rechazo votado por el Senado en marzo de 2024, el impacto se concentraría en tres mercados que dependen del decreto: alquileres, salud privada y comercio exterior.
La derogación no restituye automáticamente las leyes eliminadas y, hasta que el Congreso defina qué reglas rigen, hogares y empresas no sabrían bajo qué régimen firmar un alquiler, contratar una prepaga o planificar una exportación.
El resto del decreto pesa menos de lo que sugiere el debate público. La reforma laboral, declarada inválida por la Justicia en enero de 2024, hoy se rige por la Ley Bases y la Ley 27.802 de Modernización Laboral. Las privatizaciones y la reforma energética también tienen respaldo en la Ley Bases, por lo que una derogación no modificaría costos laborales, indemnizaciones ni procesos en curso.
El caso más sensible es el de los alquileres. El DNU derogó la Ley 27.551 y dejó plazo, moneda y actualización en manos de las partes. Si ese esquema cae, los contratos nuevos volverían a tener plazo mínimo y ajuste fijado por ley, con menos oferta y precios más altos. Podrían convivir hasta tres regímenes.
En salud, volverían la autorización estatal de aumentos y las restricciones a la libre elección de obra social. En comercio exterior, el Ejecutivo recuperaría la facultad de restringir exportaciones por decreto.
El mayor riesgo no está en ninguna norma en particular, sino en el vacío entre una regla y otra, concluye Zentrix en su extenso informe publicado este jueves.