Las alarmas silenciosas que acechan al agro chaqueño: presión hídrica, logística incompleta y plagas
Aunque la humedad favorece algunos cultivos, el último informe de agosto de la Bolsa de Comercio de Chaco (BCCh) enciende luces rojas por severas complicaciones en distintos planos y el desplome histórico del algodón.
La fase cálida del fenómeno de El Niño trajo abundante humedad a los campos de la provincia, pero también serias complicaciones de manejo y logística. Según el último informe agropecuario correspondiente a agosto de la Bolsa de Comercio de Chaco (BCCh), la falta de piso en los suelos obligó a suspender temporalmente la siembra de girasol en zonas clave como La Tigra y La Clotilde, exponiendo graves problemas de drenaje en lotes con napas elevadas.
Si bien el reporte sostiene que “el agro chaqueño atraviesa un momento favorable” al mencionar que la cosecha de soja finalizó con rindes provinciales de entre 25 y 27 quintales por hectárea sobre 562 mil hectáreas, que el trigo logró implantar el 100% de la superficie prevista en julio, con excelente humedad o que para el girasol, la intención de siembra 2025/26 supera las 460 mil hectáreas, el foco ahora pasa del manejo de la escasez al control de posibles excesos hídricos.
A este complejo escenario físico se suma la heterogeneidad de la cosecha del maíz tardío, fuertemente afectado por las plagas de la chicharrita y el spiroplasma. Con rendimientos de apenas 20 a 30 qq/ha en las peores áreas y un rinde de indiferencia particularmente alto, el estrecho margen de rentabilidad presiona a los productores, quienes además deben afrontar costos adicionales de acondicionamiento por la alta humedad del grano.
Por su parte, el sorgo se perfila como una alternativa rústica, pero sufre el impacto devastador de la plaga de la paloma torcaza, lo que obliga a adelantar la recolección para evitar pérdidas insalvables. El estudio advierte que los controles individuales por lote son infructuosos, haciendo imperiosa una planificación provincial urgente para mitigar de raíz este flagelo.
El desplome histórico del algodón es otro punto crítico del panorama productivo: con apenas 115 mil hectáreas implantadas, la campaña quedó reducida a registros mínimos históricos. El textil padece la elevada presión del picudo y la constante amenaza de las derivas del herbicida hormonal 2,4D de las aplicaciones en campos vecinos.
Finalmente, la BCCh destaca la elevada retención de soja en bolsas ante la incertidumbre comercial, mientras que la ganadería se encuentra fuertemente condicionada por los altos costos de reposición de la invernada y la debilidad en la evolución del consumo interno. De este modo, los factores sanitarios, climáticos y de mercado proyectan un horizonte de extrema cautela para el agro.