Milei se duplicó el presupuesto para viáticos y viajes al exterior respecto del año pasado
Los gastos proyectados en las giras pegaron un salto del 62,5 por ciento de un año a otro, según los datos del Presupuesto Abierto. La oposición cuestiona que las excursiones tienen más que ver con los intereses privados y políticos del Presidente que en una agenda de Estado. La opacidad de los números oficiales.
Pese a que pregona lo contrario, Javier Milei duplicó para este año los gastos del Estado para sus viajes y giras al exterior respecto de 2025. El ítem “gasto en viáticos y pasajes” de la Secretaría General de la Presidencia, que maneja su hermana Karina y es la encargada de gestionar las excursiones presidenciales por el mundo, pegó un salto del 62,5 por ciento de un año a otro, según los datos del Presupuesto Abierto que fueron analizados por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) para Página/12. A fines de 2025 se habían ejecutado unos $2.531 millones en ese concepto, mientras que para 2026 se proyectan gastar $4.112 millones. El incremento es coherente con el raid aéreo en el que entró Milei en los últimos 60 días, con las visitas a Davos, Miami, Nueva York, Madrid, Budapest y Santiago de Chile. Según la cuenta que lleva en tiempo real el sociólogo Pablo Salinas, Milei ya lleva acumulados 116 días —casi cuatro meses— fuera de la Argentina en lo que va de su gestión.
El incremento proyectado del presupuesto en viáticos y pasajes de Presidencia contrasta el discurso de austeridad que bajan desde la Casa Rosada. La Decisión Administrativa 9/2026, publicada en el Boletín Oficial a fines de febrero, limitó la integración de las comitivas al exterior a “un máximo de un funcionario o una autoridad por cada evento internacional”, con el objetivo declarado de “promover una gestión eficiente de los recursos del Estado”. La norma desnudó a poco de andar que se trataba de una sobreactuación: enseguida quedó al descubierto que hasta los familiares de los ministros —como el caso de Bettina Angeletti, la mujer de Manuel Adorni— podían subirse al avión presidencial.
Las fotos de Angeletti formando parte de una comitiva de la que no tendría que haber participado desató no sólo el vendaval de sospechas sobre el patrimonio de Adorni, sino que centró (otra vez) la atención sobre los gastos y los motivos de las giras presidenciales. Tal como contó este diario, un grupo de 13 diputados nacionales encabezados por Nicolás Trotta presentó un pedido de informes para saber cuánto gastó el Estado hasta ahora en los viajes de Milei y sus ministros.
La lupa de los diputados está puesta en el carácter privado y partidario de buena parte de los viajes, que carecieron de agendas bilaterales con otros mandatarios o de actividades institucionales a la altura de un jefe de Estado.
Por eso, el pedido de informes de los diputados opositores apuntó a que “debe determinarse la finalidad y la financiación de estos viajes del Presidente” porque está la sospecha de que “no responden ni mínimamente a objetivos institucionales, debidamente fundados y evaluables en términos de resultados para nuestro país”.
Según pudo relevar este diario, hasta mediados de marzo la Secretaría General de la Presidencia ya había gastado —declarado— en viajes unos $361 millones de pesos, alrededor de 260 mil dólares. Son datos previos a la gira por Hungría. Aún así, parece haber una subdeclaración de gastos: solo operar el Tango 01 hacia Europa (por ejemplo de Buenos Aires a Madrid, ruta que se realizó a principios de marzo) puede costar alrededor de 300.000 dólares.
Habrá que ver qué números declara finalmente Presidencia a lo largo del año, cuando la ejecución presupuestaria en la materia se asienten. En 2025, por ejemplo, se habían presupuestado $1.665 millones y se terminaron gastando $2.531 millones. Los gastos en pasajes y viáticos también quedarán claros cuando el Ejecutivo comience a responder los pedidos de acceso a la información pública que se acumularon tras el escándalo Adorni.
La opacidad en la rendición de gastos también puede explicar los números que muestra en la materia la serie histórica: Milei dice haber gastado la mitad en viajes al exterior que sus antecesores Alberto Fernández y Mauricio Macri, sin embargo emprendió casi el doble de giras por el mundo.
Born in the USA De acuerdo con el análisis de Pablo Salinas, Milei ya lleva realizados 37 viajes al exterior en lo que va de su mandato. Las distintas giras le insumieron unos 116 días en total, lo que redunda en que el Presidente pasó hasta ahora el 14% del tiempo de su gestión fue de la Argentina, casi cuatro meses.
A ese dato contundente se le agrega la cantidad enorme de veces que Milei viajó a Estados Unidos: fueron 16 en total. Le siguen Italia con 5, España con 4 y otros países como Brasil, Suiza (por Davos) y El Vaticano con 3.
La ausencia más notoria es China. Pese a los profundos lazos comerciales de la Argentina con el gigante asiático, Milei no pasó ni cerca. Lo mismo sucede con otros destinos plausibles de inversiones o de apertura de nuevos mercados para el país.
“Los viajes de Milei no tienen otra lógica más que hacerle seguidismo a Donald Trump en materia de política exterior, por un lado, y de seguir su propia voluntad personal, de recibir premios o participar de encuentros privados de la derecha y sos socios políticos globales, por el otro”, precisó Salinas en diálogo con Página/12.
Esa inclinación a viajar a EEUU contrasta con su poca predisposición a recorrer el país. De acuerdo al revelamiento del sociólogo, Milei sólo visitó Córdoba Capital en 8 oportunidades y fue la ciudad argentina a la que más veces viajó. Luego estuvo en seis oportunidades en Mar del Plata, cuatro en San Miguel de Tucumán y un puñado de veces más en otros destinos como Corrientes y Rosario. Nada más. El 93 por ciento del tiempo, dice Salinas, Milei no salió del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Milei “sólo sale del AMBA para fugarse al exterior. Hay una desproporción del exterior con el interior del país muy fuerte. Es un dato muy potente sobre la ausencia de una mirada federal de la gestión”, sostiene. Y agrega otro punto clave: el Presidente, cuando le tocó viajar el interior, casi siempre hizo vuelos de cabotaje. Ni siquiera hizo noche en Bahía Blanca cuando fue la catástrofe natural de las inundaciones; sólo pernoctó apenas algunas veces, como cuando estuvo en Mar del Plata para ver a su exnovia Yuyito González.