¿Seguridad en serio o solo maquillaje?: Zdero prometió pistolas Taser pero por falta de fondos no las puede comprar
El gobernador había “obligado” a la Legislatura a modificar la ley para habilitar el uso de las armas no letales y las anunció como gran novedad en 2024 y 2025. Sin embargo, esta semana el ministro Matkovich admitió que la crisis financiera de la gestión les impide avanzar con la licitación. Mamarracho y papelón…
El gobierno de Leandro Zdero hizo de la seguridad una de sus banderas de campaña y gestión. Prometió equipar a la Policía del Chaco con pistolas Taser, armas no letales que presentó en actos solemnes junto a su ministro Hugo Matkovich y el jefe de Policía, Fernando Romero. Sin embargo, esta semana el propio Matkovich admitió lo que muchos sospechaban: las Taser nunca llegaron y no hay fecha para su compra.
El ministro confirmó que la adquisición "quedó en el camino" debido a restricciones presupuestarias, y apenas se animó a decir que será una "prioridad para este año". Una prioridad que ya lleva dos años de demora, mientras la inseguridad golpea día a día a los chaqueños.
El contraste entre los anuncios y la realidad es abrumador. En agosto de 2024, Zdero celebró la aprobación legislativa del uso de Taser y aseguró que se procedería a su compra. "Estamos de acuerdo con esto ya que es importante para la tarea de prevención", dijo entonces. Matkovich, por su parte, destacó que Chaco sería una de las primeras provincias en contar con esa tecnología. Incluso Romero adelantó que cada pistola costaría alrededor de un millón de pesos y que ya se trabajaba en el protocolo de uso.
Pero pasaron los meses, los anuncios se desvanecieron y hoy la provincia sigue sin una sola Taser. “Quiero ser claro en esto. Solamente hemos podido comprar las lanzadoras Byrna, pero las Taser todavía no las podemos adquirir por las restricciones que hemos tenido y que seguramente las vamos a seguir teniendo”, dijo en una entrevista concedida a FM Gualamba.
Crisis policial
Mientras tanto, la policía chaqueña enfrenta una crisis interna que el gobierno parece ignorar. Los agentes cobran sueldos de pobreza, muy por debajo de la canasta básica, y el Ejecutivo no paga adicionales ni horas extras. Tampoco cumple con los retroactivos por ascensos jerárquicos, una deuda que se acumula y desmoraliza a la fuerza. En lugar de resolver estos problemas, la gestión Zdero apuesta al maquillaje y los efectos especiales: unidades ciclistas de acción rápida, uniformes nuevos para egresados, y armas de última generación para los recién salidos de la escuela, mientras los efectivos en actividad carecen de lo básico.
El propio Fernando Romero, jefe de Policía, se limita a comentar los casos resonantes de inseguridad desde los medios, como un espectador más, mientras percibe un sueldo millonario que contrasta con la precariedad de sus subordinados. En 2025, Romero admitió que cobraba $10 millones, cifra que en la actualidad seguramente es mayor. Un privilegio que evidencia la distancia entre la cúpula y el personal de calle.
La política de seguridad de Zdero parece pensada más para la tribuna que para resolver los problemas estructurales. Mientras el discurso oficial promete equipamiento de última generación, la realidad es que las comisarías siguen sin recursos, los policías no tienen incentivos y la ciudadanía queda desprotegida. La admisión de Matkovich sobre las Taser no es más que la confirmación de que el gobierno juega al circo mediático mientras la crisis financiera y la inseguridad avanzan. Los chaqueños merecen respuestas concretas, no promesas que se lleva el viento.