¿Aguas turbias en Sameep?: denuncian manejo discrecional, deuda millonaria y persecución interna
A la par de los discursos oficiales sobre transparencia, la empresa estatal distribuidora de agua potable acumula sospechas por malversación, favoritismo con proveedores “amigos” y retención indebida de aportes sindicales. Los trabajadores, además, sufren atrasos salariales y una escalada de descuentos.
En medio de la gestión del gobernador Leandro Zdero, que pregona transparencia y orden administrativo, Sameep parece camino a convertirse en un polvorín. Fuentes internas y documentos que circulan en redes sociales revelan una realidad opuesta: sobreprecios, deudas que superan los $1.000 millones y un trato diferencial para proveedores vinculados al oficialismo.
La situación más grave afecta a los propios trabajadores. De acuerdo con versiones internas y fuentes consultadas por este medio, la empresa adeuda meses de aportes al Insssep, a la ART y a la mutual Mupesa, a pesar de que esos descuentos ya fueron realizados en los recibos de sueldo. Lo mismo ocurre con distintos gremios, que ya habrían iniciado el envío de cartas documento y evalúan presentaciones judiciales por la apropiación indebida de fondos sindicales.
Pero el malestar no se limita a lo gremial. Fuentes de la empresa denuncian una estructura de “ñoquis” con contratos irregulares y militantes que, con menos de un año de antigüedad, ya ostentan las máximas categorías salariales y sueldos de entre $1.800.000 y $2.500.000. Mientras tanto, el común de los empleados sigue sufriendo descuentos masivos y una persecución interna que, según denuncian, ya no se soporta.
Prueba de la falta de liquidez es que hoy jueves recién se abonaron los sueldos de febrero hasta la categoría 23, dejando a gran parte de la planta sin cobrar y con la incertidumbre de siempre. Los comerciantes de toda la provincia, que trabajan con prestaciones vinculadas a Sameep, también son víctimas de la deuda: algunos acumulan cheques rechazados y facturas impagas que se arrastran por más de seis meses.
Desde el directorio, sin embargo, aseguran que se trata de “problemas heredados”, aunque los números y los testimonios indican que la pelota sigue en el mismo arco.
La transparencia que tanto se pregona desde la Casa de Gobierno parece diluirse en Sameep, donde el agua, lejos de ser clara, arrastra barro de deudas, privilegios y silencios cómplices.