Domingo, 1 de Marzo de 2026
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Escribe Cristian Muriel
Domingo, 1 de marzo de 2026
EL DISCURSO DE LA DERROTA
Hay que reconocer que el gobernador Zdero dio un gran paso respecto al discurso de apertura de sesiones de 2025: admitió que el futuro es incierto y que no sabe hacia dónde ir. Por supuesto también culpó a la pesada herencia por el fracaso de su gestión, lo que ya es un hábito.

En psicología esa conducta se denomina proyección. Es un mecanismo de defensa recurrente en los niños. La “externalización de la culpa” se activa cuando no pueden tolerar la angustia o el miedo que les generan sus propios errores. Ya volveremos sobre la proyección y el miedo al final de esta columna.

Por el momento volvamos a la política y hagamos de cuenta que Zdero es un adulto: la destrucción de 6.500 puestos de trabajo en el sector privado y muchos más en el sector público, la quiebra de más de mil empresas, la pulverización de los salarios provinciales y el abandono de rutas, hospitales y escuelas, habiendo transcurrido dos años y medio desde que asumió, no tienen nada que ver con la pesada herencia: es una muestra alarmante de incapacidad de gestión.


EL INTENDENTE DEL CHACO
“Gobernar no es administrar inercias, es animarse a cambiar realidades”, dijo Zdero en su discurso y destacó la compra de ventiladores con el producido de la venta de bienes del Estado. O sea, cambió aires por ventiladores, y en la próxima venta de garaje seguramente cambiará ventiladores por abanicos. No sólo se jacta de malvender el patrimonio público; se vanagloria de la escala municipal de sus acciones de gobierno.

Otra conquista: la titularización docente, un trámite administrativo pendiente. Maestros y profes seguirán perdiendo ante la inflación y sufriendo descuentos por días de paro, pero podrán tomarse licencia por enfermedad sin sufrir las vicisitudes de un suplente, al menos mientras no se modifique el actual régimen.

Por lo pronto, si sale la ley que Zdero tiene previsto mandar a la Legislatura, se eliminarán las licencias con goce de haberes “tanto para gremios docentes como para gremios de otros sectores”.

Está creando su propia versión del Juego del Calamar. El impacto presupuestario de la medida es irrisorio, pero su capacidad de debilitar la ya golpeada resistencia de los trabajadores al ajuste es enorme. Cuando no quede nadie para pelear el valor del punto en una mesa salarial, habrá cumplido su cometido.

De más está decir que la licencia gremial no es un sobresueldo que cobran los delegados, sino una asignación específica de tareas para defender los derechos de sus representados.

Imagine el lector qué pasaría si lo dejaran reformar la Constitución, cosa que también solicitó.

Finalmente anunció inversiones por $ 33 mil millones. Aunque fantasea con un “plan de obras” faraónico, con esos 21,4 millones de dólares a lo sumo podrá dejar las redes hídricas, sanitarias y viales en el estado en el que las encontró cuando asumió. O al menos pagará varios festivales del Chaqueño Palavecino.

En contraste, el correntino Juan Pablo Valdés anunció la construcción del Puerto de Lavalle, el ensanchamiento y repavimentación de la Ruta 27 Saladas-Goya, 40 nuevas escuelas y 200 refacciones, la construcción de 1500 viviendas, canales y desagües pluviales, y la puesta en marcha del proyecto de un nuevo aeropuerto en Paso de los Libres. Además el Banco de Corrientes destinará $ 130 mil millones en créditos para familias y empresas.


LA SINTOMATOLOGÍA DE LA DERROTA
Para entender lo que mortifica a Zdero no hace falta leer entre líneas. Las palabras que eligió para cerrar el discurso son su carta de capitulación: “El coraje no es ausencia de temor, sino la decisión de avanzar a pesar de él. No hay tiempo para detenerse, no hay que ceder ante el cansancio ni el ruido, porque la historia la escriben los que siguen de pie cuando parece más difícil”. No es cierto: “La historia la escriben los que ganan”. Que no serán los trabajadores. Los que siguen de pie no son más que sobrevivientes.

La frase de coaching ontológico busca ponerle una cuota de épica al fracaso. Zdero cree que está está llevando al pueblo de Israel a la Tierra Prometida, pero la gente se muere por falta de atención en los hospitales, por falta de respuesta del Insssep, por rutas detonadas y por no llegar a fin de mes. El temor no viene de ningún “ruido”: viene impreso en los recibos de sueldo de quienes todavía tienen trabajo; en las facturas de Secheep y en los tickets del supermercado. Y el responsable no es un enemigo invisible: es él, Leandro Zdero.

Al principio de esta columna hablamos de “proyección”. Es Zdero el que está asustado porque se sabe responsable: “Que el miedo no les quite el paso, que la duda no les robe el sueño, porque detrás de cada intento valiente nace el mañana que todavía no vemos. Que ese coraje nos encuentre juntos, trabajando, soñando y construyendo el Chaco que merecemos”, imploró.

Entre tanto “miedo” y “coraje”, Zdero admite que “el mañana que todavía no vemos” aún está por nacer. A este paso, seguramente nacerá en el próximo gobierno. Por las dudas, propone construir “el Chaco que merecemos”, que es otra forma de decir “Chaco Merece Más”.



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