Traslados con escenografía oficial: el Gobierno convierte un trámite penitenciario en acto de propaganda
El envío de tres condenados a Sáenz Peña volvió a exhibir un despliegue policial sobredimensionado que ya había sido cuestionado. Para sectores críticos, la gestión provincial apuesta a la espectacularización como herramienta de construcción de imagen en materia de seguridad.
En la siesta del miércoles, el Gobierno provincial volvió a poner en escena un operativo de alto impacto para trasladar a tres hombres con condena firme desde una comisaría de Resistencia hacia el Complejo Penitenciario N° 2 de Presidencia Roque Sáenz Peña.
El procedimiento comenzó cerca de las 14:20 en la Comisaría Décima Metropolitana y contó con la participación de la División Formación Inicial, efectivos de la Comisaría Sexta, el COE (Cuerpo de Operaciones Especiales) y la División COM (Cuerpo de Operaciones Motorizadas). Un despliegue amplio, visible y cuidadosamente comunicado.
Formalmente, se trató de una acción administrativa habitual: internos bajo la órbita del Juzgado de Ejecución Penal N° 1 que deben cumplir condena efectiva en una unidad carcelaria adecuada. Nada extraordinario en términos judiciales.
Sin embargo, el formato del operativo vuelve a generar ruido.
No es la primera vez que se cuestiona la exposición pública y la mediatización de estos traslados. En anteriores procedimientos similares ya se había señalado que la sobreactuación operativa termina convirtiendo un trámite rutinario del sistema penitenciario en un espectáculo de seguridad.
Para voces críticas, la estrategia es clara: reforzar la narrativa de orden y firmeza en un contexto donde la inseguridad es una de las principales preocupaciones sociales. “Se comunica más el traslado que la política estructural”, deslizan desde ámbitos vinculados al debate en materia penitenciaria.
El problema de fondo, advierten especialistas, sigue siendo la sobrepoblación en comisarías, la falta de infraestructura carcelaria y la necesidad de una política integral que exceda la puesta en escena.
El traslado se realizó sin incidentes. La discusión, en cambio, vuelve a girar en torno a si el Gobierno privilegia la gestión real del sistema penal o la construcción de una escenografía de seguridad que rinda políticamente.
Porque cuando lo excepcional se vuelve habitual, la pregunta ya no es operativa: es comunicacional.