Demagogia selectiva: el Estado ajusta salarios, incumple la cláusula y encarece servicios
Mientras desde el oficialismo se acusa de “demagogia” a la oposición por presentar proyectos de recomposición salarial docente, lo cierto es que el Estado chaqueño no está cumpliendo con sus propias obligaciones: no paga la cláusula salarial prevista, no otorga aumentos reales de sueldos y, en cambio, ajusta por el lado de los servicios y la obra social, que funciona cada vez peor.
El jefe del interbloque “Chaco Puede”, Iván Gyoker, cuestionó la iniciativa legislativa impulsada por diputados peronistas para establecer por ley un aumento docente, argumentando que no detalla su financiamiento. Sin embargo, el planteo oficial omite un dato central: existe un presupuesto vigente que contempla pautas salariales que no se están cumpliendo.
En los hechos, los salarios docentes y estatales continúan perdiendo frente a la inflación, la cláusula de actualización no se ejecuta como corresponde y el ajuste se traslada al bolsillo por otras vías: tarifas más altas, servicios públicos más caros y una obra social provincial que recorta prestaciones, demora pagos y deja tratamientos a la deriva.
Ajuste silencioso y prioridades invertidas
Mientras se habla de “responsabilidad fiscal”, el orden no aparece en los sueldos, sino en los recortes encubiertos. La comunidad educativa no solo enfrenta ingresos deteriorados, sino también mayores costos de vida y menor cobertura de salud, lo que convierte al discurso de austeridad en una carga desigual que siempre cae sobre los mismos.
Además, desde el plano institucional, vale recordar que cada legislador tiene plena libertad de presentar proyectos, incluso aquellos que abran debates incómodos sobre salarios y prioridades del Estado. Calificar esas iniciativas como “delirantes” o “tribuneras” no reemplaza la falta de respuestas concretas frente al deterioro real de las condiciones de vida de docentes y trabajadores públicos.
Cuando el ajuste no se llama ajuste
La discusión de fondo no es solo de dónde salen los recursos, sino por qué el ajuste nunca se discute cuando afecta salarios, pero sí se ejecuta sin debate cuando impacta en servicios, tarifas y derechos básicos.
Porque, en definitiva, la demagogia no paga sueldos, pero el incumplimiento del Estado tampoco. Y mientras los discursos se endurecen en la Legislatura, el bolsillo docente sigue esperando.