Viernes, 23 de Enero de 2026
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Por Julieta Campo*
Viernes, 23 de enero de 2026
Pacientes en riesgo: la salud frente al ajuste
Cuando Milei votó en contra de la Ley de Cardiopatías Congénitas se justificó diciendo que lo hizo “en función del ideario liberal” porque ”implicaba más presencia del Estado interfiriendo en la vida de los individuos y además implicaba más gastos”.

Está claro que si a Milei le dan a elegir entre la teoría y la realidad, elige la teoría. El problema es que el presidente de la nación está tan desconectado de la realidad que no es capaz de comprender que la salud es un elemento fundamental para el desarrollo de nuestro país.


Invertir en salud es tomar las riendas para la prevención, promoción y atención integral de las personas para permitir que estudien, trabajen y generen trabajo. No sólo se trata de la oportunidad de construir un proyecto de vida personal sino también ser parte productiva y materialmente de la economía de nuestro país. Un pueblo sano y feliz es un pueblo capaz de crecer.


Es bajo la creencia de que la salud pública es gasto y no inversión que decide arremeter constantemente contra profesionales de la salud, familias y pacientes.

Hace unos meses el Congreso sancionó la Ley de Emergencia Sanitaria de la Salud Pediátrica y de las Residencias Nacionales en Salud (Ley 27.796) reconociendo falta de recursos, el riesgo en la atención pediátrica, la crisis de personal y residencias y por último también reconoce que la salud de las infancias requiere prioridad.


El Congreso declaró la emergencia porque el sistema ya no puede garantizar tratamientos básicos. Sin embargo, el gobierno nacional decidió no ejecutar esa ley. El resultado no es abstracto: son tratamientos interrumpidos, hospitales desfinanciados y pacientes que pagan el costo del ajuste. A pesar de que la ley obliga a priorizar recursos, los gobiernos nacional y provincial sostienen una política de desinversión que profundiza la crisis en lugar de resolverla. Hay un abandono deliberado que se profundiza en el norte argentino.

En línea con la lógica del descarte y abandono cabe recordar que fueron Javier Milei y Victoria Villarruel los únicos dos diputados nacionales que votaron contra la ley de Cardiopatías Congénitas que garantiza el funcionamiento del Plan Nacional de Cardiopatías Congénitas iniciado allá por el 2008 cuando Cristina Fernandez de Kirchner fuera presidenta. Es que en nuestro país alrededor de 4mil niños y niñas nacen con este tipo de patologías siendo la segunda causa de muerte neonatal y gracias al programa era posible la detección temprana y el tratamiento adecuado para garantizar su calidad de vida. Digo era, porque supimos hace días que decidieron desmantelar el programa echando a 3 de 7 médicos.

¿El resultado? Una médica pediatra que pide que no trascienda su identidad para evitar represalias por parte del Ministro de Salud asegura que el 30% de los niños y niñas chaqueñas que ingresan en enfermedades complejas en el Hospital Pediátrico Avelino Castelán se deben a este tipo de patologías. ¿De qué manera el gobierno provincial garantizará a las familias la atención que sus jefes libertarios les quitaron?

Bajo un gobierno que no gobierna, nos queda organizar cómo las hormigas un camino donde cada uno aporte al colectivo lo que tiene para dar y podamos hacer escuchar la voz de aquellos a quienes silencian para ponerles un límite.



*Diputada nacional en representación de la provincia del Chaco


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