Tras la intervención en Venezuela, Donald Trump ahora apunta a Cuba: "Están a punto de caer"
El presidente de Estados Unidos también amenazó a los gobiernos de México y Colombia
La dura amenaza de Donald Trump a Delcy Rodríguez: "Si no hace lo correcto, pagará un precio más alto que Maduro"
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión regional con una serie de declaraciones que, tras el secuestro de Nicolás Maduro, dejaron en claro que la ofensiva de Washington no se limita a Venezuela. El mandatario apuntó de manera directa contra Cuba, México y Colombia, con mensajes de tono amenazante y sin matices diplomáticos.
Qué delitos se le atribuyen a Maduro Sobre Cuba, Trump fue tajante. “No creo que aguante. Cuba está a punto de caer”, afirmó, en una frase que funcionó como señal política hacia uno de los principales aliados históricos del chavismo y como advertencia al gobierno de La Habana.
El mensaje hacia México fue aún más explícito. “Hay que hacer algo con México. Tienen que ponerse las pilas. Cada vez que hablo con Sheinbaum le ofrezco llevar tropas. Tiene un poco de miedo”, sostuvo el presidente, aludiendo a una eventual intervención militar y marcando la agenda de seguridad regional desde Washington.
En relación con Colombia, Trump dejó abierta la posibilidad de una acción directa. Consultado sobre si habrá una operación de Estados Unidos en ese país, respondió: “Suena bien”. La declaración encendió alertas en Bogotá y reforzó la idea de una política exterior de máxima presión en América Latina.
Venezuela siguió siendo el eje de fondo del mensaje presidencial. Trump aseguró que Estados Unidos “está al mando de Venezuela”. En ese marco, lanzó una advertencia directa a la presidenta Delcy Rodríguez. “Estamos listos para un segundo ataque, pero pienso que ya no lo necesitamos”, dijo. Y profundizó la amenaza: “Si no hace lo que le decimos, su destino será peor que el de Maduro. Maduro se rindió enseguida, pero con ella será peor”.
Las declaraciones confirman un endurecimiento del rol de Estados Unidos en la región tras la captura de Maduro y marcan a Cuba, México y Colombia como nuevos focos de tensión en la estrategia de Washington.