Sábado, 14 de Diciembre de 2019
Resistencia - Chaco - Argentina
Por Delfo Rodríguez para la Revista CIMA
Miércoles, 13 de noviembre de 2019
Ailén Acosta: Dueña de su propia convicción
No es un caso único pero sí poco habitual. Una familia compuesta por padres e hijos dedicados al mismo deporte. Sus logros son el resultado de un proceso que se fortalece en casa.


Desde pequeña su vida, y la de su hermano y su hermana pasa por el deporte, más precisamente por el taekwondo. Sus padres Carlos
Acosta y Carolina Di Benedetto, son taekwondistas, con lo cual podemos decir que es una familia dedicada a esta disciplina oriental que representa, además, una filosofía de vida. La misma que los Acosta han incorporado a su cotidianeidad y se desenvuelven dentro de esos
preceptos y normas. Es algo que les surge naturalmente y se sienten muy bien dentro de ese esquema de vida saludable, mente sana y fortaleza espiritual.

“Nosotros vivimos en el Barrio Villa Ercilia. Desde chiquita que estoy involucrada en el taekwondo, mi padre actualmente es mi entrenador y junto con mi madre tiene una escuela. Es una herencia lo mío pero nunca me obligaron a nada, mi interés y luego mi elección fue natural, surgió así, lo mismo sucede con mis hermanos, Milagros y Tomás. Es verdad que en casa se vive y se respira esta disciplina, pero lo disfrutamos a pleno. A lo largo de mi niñez, como también en la adolescencia no he tenido muchos amigos porque siempre he tenido muchas actividades anexas a lo que hago deportivamente.

Hoy el deporte ocupa gran parte de mi vida y mi grupo de amigos me entiende, me comprenden y me acompañan, algo que yo valoro mucho”.

“Al principio me gustaba la gimnasia artística, estuve como un año practicando, pero cuando hice mis primeros contactos con el taekwondo sentí que allí estaba lo que quería hacer.

Me atrajo la forma y me divertía mucho, estaba cómoda, me sentí identificada sin saberlo en esos tiempos pero, a medida que fui participando y empecé a competir, el entusiasmo fue creciendo, alimentado también porque tuve mis primeros triunfos. A los 10 años participé del primer torneo internacional, a partir de ese momento los objetivos estuvieron más claros para mí y no paré más”.

¿Qué es el taekwondo?

-Esencialmente, es una forma de vida. Está regido por principios e inculca valores que son muy importantes. Nosotros como familia nos movemos dentro de lo que significa esta disciplina, además, mis hermanos y yo la practicamos como deporte. Su característica principal es que no es destructiva sino muy competitiva pero siempre cuidando a la persona.

No es necesario aplicar un golpe con toda la potencia física porque cada disputa se gana por puntos, y estos se consiguen por contacto, en eso la ecuación es simple y sencilla, es una disciplina deportiva en que se puede ganar o perder, para lo cual nos preparan.

Este deporte hace que siempre nos mantengamos bien, fomenta la autoestima, y la premisa de no rendirte jamás. Si algo está mal no permitir que gane la frustración, respetar al rival, entender que siempre hay revancha y que si hoy perdemos mañana podemos ganar, que si nos caemos hay que levantarse y seguir. Esa forma de vivir el deporte va de la mano con nuestra forma de vida, donde la competencia deportiva es individual pero en cuanto a la vida misma es una disciplina integral.


LAS COMPETENCIAS

“Cuando entramos a las competencias de alto rendimiento las exigencias son mayores, la dedicación es más intensa, sobre tres pilares fundamentales: la regularidad nutricional, el entrenamiento físico, la consolidación mental y espiritual.

Pero ello no quita que debamos abandonar otras actividades, como en mi caso que estoy estudiando la carrera de Ciencias Económicas, preparándome para el futuro como contadora”.

EL ESTUDIO

“Como me ha pasado en mi vida, siempre me he decidido, sin dudar, por lo que he querido ser y hacer. Cuando estaba en la secundaria y me di cuenta, cursando el segundo año, que sería contadora o que al menos sería lo que estudiaría. El colegio tenía dos orientaciones, humanidades y contabilidad.

Ésta era la que más me atraía, por la economía, el ordenamiento y la parte contable”

LA ESTRUCTURA

“Mi vida es muy estructurada y ordenada, siempre cumpliendo horario para todo. Es mi forma de ser también, no sé si todas las takewondistas son de esta manera, pero yo me mantengo dentro de este esquema de vida, de la que no reniego porque sé que es el que se acerca a todo lo que he elegido y me da muy buenos resultados”.

EL APOYO

“Existen políticas en relación al deporte, pero son incompletas, veo que no contienen o, que no tienen en cuenta a aquellos deportes que no son considerados olímpicos y eso hace que se vuelva más difícil competir y, en muchos casos, representar al país. Como en nuestra disciplina no tenemos ningún subsidio, del mismo modo que no nos llega ayuda económica, ni de otra índole. Todo es a pulmón y depender de la generosidad de distintos actores. En mi caso estoy muy agradecida con la Lotería Chaqueña y el Instituto del Deporte y Gestión de Gobierno. También hemos logrado cooperación internacional, un caso extraño no muy habitual, nos llamaron de la marca Mightyfist que quería ser sponsor oficial. Una sorpresa más que agradable, con ello nos aseguramos la participación en los torneos internacionales”.

“Este deporte hace que siempre nos mantengamos bien, fomenta la autoestima y la premisa de no rendirte jamás. Si algo está mal no permitir que gane la frustración”.



EXPECTATIVAS

“Este año el período competitivo concluyó, asimismo, nos estamos mentalizando para los selectivos al Mundial de Finlandia del próximo año y también una Copa del mundo en Eslovenia, para lo cual tendremos que trabajar duro y entrenar mucho”.

PALMARES

Cinco veces campeona panamericana y cuatro veces sudamericana. Su primer mundial fue en el 2011, obtuve 2 medallas de oro, en Nueva Zelanda. En el 2012 dos medallas de bronce, dos de plata y una de oro en Inglaterra. 2014 en el Mundial de Jamaica una de oro y dos de bronce, 2015 una medalla de plata con la selección argentina en Italia, 2016 lo mismo en Hungría, 2018 en el Mundial Australia, ya en categoría
adulto, medalla de bronce y este año en el Mundial de Alemania, medalla de bronce.

La familia Acosta vive de acuerdo a la filosofía de vida que impone el taekwondo, por decisión propia y sin exigencias que no sean las que marca esa forma de vivir y sentir lo que se hace. Ailén se ha destacado pero no es solamente el resultado de un esfuerzo individual sino del trabajo de todo un equipo que componen los padres y sus tres hijos. El esfuerzo es mancomunado. Las dos hermanas viajan en forma permanente a Buenos Aires a entrenar con la Selección, la madre es la conductora que las acompaña, mientras padre e hijo hacen el aguante desde Resistencia.

Los Acosta son el reflejo más claro de que, los esfuerzos individuales son necesarios pero, que compartir el mismo ideal, resulta imprescindible, no solo para lograr metas deportivas, sino para ser mejores personas. Y el aspecto humano, es primordial para lograr todo lo demás. No todos deberíamos o podríamos ser taekwondistas, esta es una elección deportiva, pero qué importante sería tener, como ellos, una filosofía de vida que nos forme como personas desde el seno del grupo familiar. Es muy probable que nuestra sociedad sería más justa, más equitativa y vivir, sería un verbo bien conjugado.


Fotos de Jorge Tello





 
 
 
 

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