Miércoles, 20 de Marzo de 2019
Resistencia - Chaco - Argentina
Por Delfo Rodríguez para la Revista CIMA
Miércoles, 06 de marzo de 2019
Maltrato animal: los caballos, los grandes olvidados
Es una de las tantas mujeres argentinas, que dedica gran parte de su vida, entregando tiempo y dedicación a una obra que entiende, es su misión en este mundo: la protección de la vida animal.







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Nació en el límite con Barranqueras, a escasos 4 km del Centro del Chaco. Vivía en el con texto de una familia en donde era más lo que faltaba que lo que sobraba pero, rodeada del afecto maternal, de su tía como segunda mamá y sus abuelos, dedicados a la fabricación de helados que luego repartían en un carro tirado por un caballo, para que lo artesanal tuvie se un toque folclórico. El animal era el medio de transporte, pero estaba ligado a la familia, no se lo maltrataba ni se lo desatendía. En el seno de ese hogar nace su amor por aquellos seres que son parte de nuestra sociedad y que, muchas veces, sufren situaciones aberrantes.

“Mi niñez fue hermosa por el contexto, una familia muy contenedora y rodeada de mucha naturaleza. Juegos simples compartidos con los primos, alimentándonos de travesuras muy inocentes”. “Mi formación escolar tuvo dos etapas diferentes, una primaria con jornada completa y luego mi paso por el colegio industrial, las conocidas ENET. Elegí ir allí no por algo especial, sino porque quise ir a una escuela que tuviera ciertas exigencias en sus programas educativos. Concluido ese ciclo me inscribí en la Universidad, quería ser Analista de Sistemas, pero debido a que la economía flaqueaba en casa, tuve que buscar un trabajo. Tuve suerte y me tomaron en una empresa de informática, algo que realmente me gustaba y que me brindaba muchas posibilidades.

Abandoné la posibilidad de seguir esa carrera. El trabajo se incrementó, comenzaron los viajes, la mayor dedicación. Luego de 5 años de trabajar a destajo llegó el momento del ingreso a planta y eso me dio la tranquilidad necesaria”.



LA VOCACIÓN DE SERVICIO

“Aparece en mi vida la posibilidad de trabajar ad honorem en el tema de la protección animal, en defensa de sus derechos y que no haya más maltrato. Me interesó el tema, pero para dedicarme comencé a informarme, tomar algunos cursos y contactarme con gente inserta en este tipo de organizaciones. Si bien el proteccionismo no es una carrera, aunque debería serlo, uno debe prepararse para participar en las distintas tareas. El abanico de posibilidades es muy amplio, creció todo lo referente a la defensa animal y a su protección. La evolución nos ha llevado a estar muy preparados para actuar en los diversos casos”.

“Uno de los lugares donde pude asistir y capacitarme fue en el Municipio de Almirante Brown, en la Provincia de Buenos Aires. Ellos están muy adelantados y aplican una serie de programas dedicados al proteccionismo en todas sus facetas, además, sus campañas de concientización son muy efectivas, como también las de control poblacional”.



ANIMALES SUELTOS

“Lo primero que aprendí es que debemos dejar de ser los locos levanta perros, para entender que un perro en la calle no es simplemente un animal abandonado, sino que representa un problema para la sociedad por varios motivos. Puede ser causante de un accidente de tránsito al movilizarse sin control.

Si se reproduce se convierte en un problema sanitario, porque puede ser foco de la zoonosis, una enfermedad que afecta al ser humano y hasta genera contaminación ambiental al romper la bolsa de basura en busca de comida. Hay que saber todo esto y así comprender que no se trata de un perro sin dueño. En esos casos, es imperioso saber cómo actuar y reaccionar”.


LOS CABALLOS

“En estos momentos le estamos dedicando mucho tiempo a los equinos, partiendo que la mayoría llega a nuestro predio por maltrato, por secuestro al ser abandonados en la vía pública, mientras estamos trabajando mucho para que se aprueben las ordenanzas y en lo posible la ley provincial que regule la utilización de la tracción a sangre en todo el territorio”.

“En realidad la Ley Nacional 14346, está en plena vigencia e incluida dentro del código penal, de 1954. Por entonces ya se establecía el maltrato en espectáculos públicos donde se utilizaban animales. Pasa que, con la excusa de que es un entretenimiento familiar, se encubre, y hasta se niega la existencia de ese maltrato psicológico y, en definitiva, no se actúa, poniendo como excusa que es una cuestión de costumbre o tradición. Si vamos a lo técnico, la doma, como el Festival de Jesús María, es un maltrato encubierto, exponiéndolos a un riesgo totalmente innecesario”.


FUNDACIÓN LIBERA CHACO

“En los últimos tiempos fueron surgiendo muchos grupos dedicados a la protección animal, dedicados a perros y gatos; algunos inscriptos debidamente, otros sin hacer lo mismo pero que igual aportaban lo suyo. Ahí entendimos que había muchos y por eso decidimos dedicarnos a un sector más específico y nos abocamos a los caballos. Una problemática totalmente distinta pero igual de compleja”.

“Lo primero es entender que son animales de gran tamaño, que no son como los perros y gatos que, uno lo encuentra en la calle, lo ayuda y lo puede llevar consigo y hasta quedárselo si así lo prefiere. Los caballos que se encuentran en cualquier lugar deben denunciarse, en primer lugar. Para poder socorrerlos hay que hacerlo con un tráiler o vehículo adecuado. No se lo puede trasladar por cuenta propia porque puede tener dueños y ello podría implicar un inconveniente judicial y el consecuente dolor de cabeza. Por lo que, se debe entender, que el problema es más complejo”.

“Hemos avanzado mucho con la ONG, en todo lo que respecta a normativas, pero en cuanto a la abolición de la circulación de carros con tracción a sangre es más difícil y cuesta llegar a concretar que no circulen más”.

“Lo más maravilloso que nos sucede es el proceso que se da en cada uno de ellos, en la llegada al predio que posee la Fundación. A su arribo se bajan del tráiler con el miedo incorporado, mirando hacia todos lados esperando el latigazo, sus ojos denotan tristeza y mucho dolor. Con el paso de los días se van sintiendo mejor y al poco tiempo recuperan su espíritu vital… Vuelven a ser ellos”.

Silvia Rodas es una de las muchas personas necesarias en la sociedad chaqueña. A muchos les cuesta ver cuál es el resultado de este trabajo titánico y silencioso. Muchos piensan que solo los mueve un ideal, pero en realidad son convicciones ligadas a la vida misma. Han logrado mucho hasta el momento, aunque resulte poco frente a la indiferencia oficial y a una sociedad, a la que todavía le falta mucho por madurar en el tema en cuestión. La tarea más difícil es la concientización, de la gente en general y de los funcionarios en particular. Nadie se anima a tomar las decisiones correspondientes, siendo que es un problema social instalado.

Desde lo íntimo reclama la falta de políticas de Estado con respecto al proteccionismo. Quienes se dedican a ello tienen una formación autodidacta y sería muy bueno que la formación fuese académica dentro de la órbita estatal. Su trabajo exige esfuerzo, dedicación y mucho amor, incluso en la situación que vive el país que les juega en contra. Los animales deben estar protegidos y cuidados; tiene carácter sanitario, social y humano. Ayudemos a ayudar, ellas lo necesitan y la sociedad necesita de ellas. Por un territorio más sano, limpio y generoso.




Fotos Jorge Tello





 
 
 
 

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