Miércoles, 19 de Septiembre de 2018
Resistencia - Chaco - Argentina
Alejandra Stamateas
Jueves, 11 de enero de 2018
Quiero usar mis fuerzas para algo productivo
¿Sentís ganas de salir y “comerte el mundo”? ¿Tenés fuerzas sin usar? Cuando sentís que en tu interior hay unas fuerzas extras, sin usar, sabés que estás para algo más, algo nuevo, algo distinto. Las fuerzas sin usar que muchas veces tenemos podemos emplearlas en algo productivo o en cosas improductivas. Ahora bien, ¿cuándo usamos improductivamente la fuerza que tenemos de más?


• Cuando nos quejamos. La queja nos trae siempre una crisis emocional, porque la queja se opone a la confianza. Si no batallamos contra la queja, esta nos terminará hundiendo.
• La crítica y los enojos irracionales también son una manera de utilizar improductivamente nuestra fuerza. Cada vez que nos enojamos por tonterías o perdemos tiempo criticando a alguien estamos empleando mal nuestras fuerzas.
¿Qué nos impide usar nuestras fuerzas en algo productivo? Veamos:
En primer lugar, algo que nos impide arriesgarnos y usar esas fuerzas que tenemos de más en lo que anhelamos y para lo cual estamos capacitadas es cuidar nuestra reputación. Todas queremos cuidar nuestra reputación, nuestra imagen, que se hable bien de nosotras, sin embargo, para poder avanzar tenemos que aprender a tirar la reputación a la basura. Para lograrlo necesitamos adelantarnos a la crítica y pensar: “Ya sé que me van a criticar, pero igual voy a seguir trabajando por mis objetivos”.
El miedo también nos impide usar nuestras fuerzas de manera productiva. Necesitamos animarnos a conquistar nuestros sueños aun con el miedo a cuestas. El miedo es solo parte del cargamento que debemos llevar en el camino, lo importante siempre es salir a conquistar.
También es importante que aprendamos a dejar buscar el reconocimiento o el aplauso. Si te comprometiste con algo, si decidiste llevar a cabo una tarea, que no te importe si obtenés reconocimiento, de todas maneras seguí adelante, porque tu objetivo no es el aplauso sino la conquista.
Ya sea que tengas treinta, cuarenta o cincuenta años, no digas “Hasta acá llegué”. Usá tus fuerzas de manera productiva, dejá de lado la crítica, la queja y los conceptos que ya no te sirven y andá por lo nuevo para tu vida. Golpeá puertas, invertí en lo que anhelás. Adelantate a las críticas y activate. ¡No hay motivo para que no vayas por más!



 
 
 
 

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