Jueves, 19 de Septiembre de 2019
Resistencia - Chaco - Argentina
Por Delfo Rodríguez para la Revista CIMA
Domingo, 08 de septiembre de 2019
Maia Alcire: el preciso instante, la mirada propia
Muchos manejan muy bien la cámara, hay quienes saben dominar la luz, pero ella tiene algo que la destaca sobre esos dos conocimientos básicos: su mirada.



Chaqueña, de Resistencia, el barrio Villa San Martín la cobijó en sus primeros años hasta que llegó el momento de ingresar en la Universidad y allí se mudó a un lugar más cercano a la casa de altos estudios, para cursar la carrera de Arquitectura.

“Mi papá se llama Daniel “Cóndor” Gómez, ex combatiente de Malvinas y mi mamá, Charo Alcire. Tengo los dos apellidos, pero profesionalmente uso el de ella. También como un homenaje a ella y a muchas mujeres como ella. Es comunicadora y también dirigente social, siempre estuvo muy involucrada en todo los que nos sucede como sociedad. Una mujer muy independiente y activa”.


LA ARQUITECTURA, UN MOMENTO

“Mi casa siempre estuvo llena de revistas y libros, a mi mamá le gustaba mucho la decoración, yo leía mucho y miraba las formas, el diseño, las distintas combinaciones y eso se hizo carne en mí. Por esa razón, y aunque mi mamá nunca me dijo nada ni me insinuó al respecto, yo siempre veía en ella un espejo de mi vida. Por otro lado, pensaba que las posibilidades de trabajo eran muchas, un espectro muy amplio era lo que ofrecía, desde la proyección de edificios, hasta la psicología urbano-social y la docencia. Se me presentaba como un mundo muy fascinante y atractivo. Empecé la carrera, pero en la mitad de la misma apareció la fotografía y se produjo un momento bisagra en mi vida, en ese momento entendí que mi camino y lo que quería hacer en él iba por otro lado. Llegué hasta la tesis y adeudo 5 materias, eso me lleva a pensar que algún día concluiré la carrera como arquitecta. Pero la aparición de la fotografía en mi vida me llevó por otros rumbos”.


UN CLIC EN LA CARRERA


“Dentro de la carrera había que elegir una materia optativa que se cursaba fuera de lo curricular, una era Seguridad e higiene y la otra Fotografía, en la facultad de Diseño Gráfico. Yo elegí Fotografía y después de cuatro meses de teoría y trabajos prácticos
quedé fascinada, a tal punto que me compré una cámara”.

“Tuve la oportunidad de incursionar en el fotoperiodismo, hice una pasantía en un medio gráfico, y al finalizar ese período empecé a involucrarme más en lo creativo, casi de manera lúdica, inclinándome por lo artístico, y como soy muy melómana, también me involucré con el mundo de la música y el espectáculo. Eran tiempos en que ya no solo iba a los recitales a escuchar música, sino que llevaba mi cámara y practicaba.

Así pasó que un día me llamaron de una productora y me pidieron que hiciera las fotos de una banda, lo que se convirtió en mi primer trabajo rentado, y eso me llevó a trabajar con ellos por un largo período”.


LA MÚSICA, LA POSIBILIDAD

“Comencé mi etapa de freelance e hice muchas producciones independientes, hasta que un día me invitaron a Corrientes a la presentación de un grupo que estaba en un proyecto federal de Gustavo Santaolalla. Hasta allí llegué con mi amiga inseparable, la cámara fotográfica, hice fotos, un registro que nadie me había pedido pero que es parte de mi impronta. En la semana se las pasé a mis amigos, ellos las subieron a un grupo de WhatsApp donde estaba Gustavo, él las vio y también su compañera, Alejandra, que es fotógrafa. Ella me escribió por privado y me hizo unos comentarios muy interesantes sobre ese trabajo y al final se estableció una relación. Como producto de ese contacto me ofreció viajar a Buenos Aires para hacer un registro de la presentación en el Teatro Colón. Ese fue el comienzo de mi historia con Gustavo y Alejandra, que me llevó a radicarme en Buenos Aires y seguir colaborando con ellos. Un sueño que se va haciendo realidad”.


LA FOTOGRAFÍA, TRABAJO Y EXPRESIÓN

“Al principio lo tomé como una herramienta que me aportaría mucho en mi profesión como arquitecta, luego encontré en ella una forma de expresión artística y me subí a ese tren. Pero al incursionar en el aspecto social me di cuenta que era una herramienta muy importante de información. Desde ese instante tuvo otro valor que yo no había tenido en cuenta y que al descubrirlo noté que me hacía estar más cerca de la realidad y de lo que sucedía en la sociedad”.

“Actualmente integro un colectivo de mujeres que trabajamos en lo audiovisual, el grupo se llama Xinética, con el cual participamos, además en una agrupación a nivel nacional cuya denominación es MUA. Es un trabajo que estoy haciendo en forma muy activa, complementario a mi actividad como fotógrafa de espectáculos y que a su vez me permite hacer algo desde mi óptica como reportera, con una mirada distinta, donde la cámara es la herramienta fundamental”.

“La fotografía hoy ocupa el lugar más importante en mi vida, a través de ella canalizo todo lo que pienso, la militancia social, sueños, mis proyectos. Desde el trabajo hasta la vida cotidiana, todo pasa por ella”.


LA ERA SANTAOLLA

“Me cuesta creer que es verdad y que no es parte de ese sueño que tuve alguna vez. Puedo afirmar que Gustavo es fantástico, no solamente por lo que significa en la música su presencia, sino porque es una gran persona, al igual que Alejandra su compañera. Ellos me abrieron una gran puerta, han sido, y siguen siendo, muy generosos conmigo. En este momentos voy a comenzar un trabajo con Bajofondo y eso para mí tiene un gran significado, mucha responsabilidad, asimismo lo asumo con mucho agrado.

Hoy me siento plena en mi trabajo. El sentido de la responsabilidad profesional en Gustavo es muy amplio, es muy exigente consigo mismo y eso lo transmite en forma permanente a todo su equipo. Ser parte de esto me ha hecho ver que el abanico de posibilidades es infinito y que cada día surge algo nuevo. Yo abandoné mi zona de confort, mi casa, mi ciudad, mi gato, mi perro, por una apuesta en la gran ciudad y creo que estoy en el camino correcto, dentro del cual, teniendo el apoyo de Alejandra y Gustavo, me siento muy segura y muy a gusto”.

Maia Alcire es una mujer con sus sentidos bien activados. Es otro ejemplo de que cuando se produce un encuentro entre dos que se andan buscando y logran conocerse, el resultado es contundente. Ésto es lo que sucede entre ella y la fotografía. Ambas van en el mismo sentido y el vínculo material es una cámara fotográfica, pero el real tiene que ver con lo que se siente.

FOTOS JORGE TELLO





 
 
 
 

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