Viernes, 15 de Febrero de 2019
Resistencia - Chaco - Argentina
Alejandra Stamateas
Miércoles, 06 de febrero de 2019
¿Esposa o madre?
Cuando comenzamos a estar en pareja, las mujeres podemos asumir diversos roles dentro del funcionamiento de esta y, en muchas ocasiones, elegimos el rol de madres. Sin embargo, este no es un modelo saludable para ningún integrante de la pareja. Veamos de qué se trata…




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Este tipo de pareja tiene muchos conflictos a todo nivel, porque es muy complicado pelear con una “madre”. Desde afuera, parece una relación perfecta porque él tiene todo; ella le hace todo, se ocupa de todo. Pero ella se ha transformado en una gran madre y él en el niño grande que tiene todo aquello que necesita.

Vemos al eterno adolescente que tiene casi 40 años y todavía vive en la casa de la mamá. Los hombres que son adolescentes eternos no quieren asumir responsabilidades. Buscan un modelo maternal para seguir dependiendo de su pareja en todo sentido. Además, con frecuencia no pueden unir en una misma mujer aquella que podría ser madre de sus hijos y la mujer erótica con la que pueden desarrollar su vida sexual. Entonces, suelen mantener a estos dos modelos de mujer separados, no los pueden unir en su mente. Son aquellos hombres que se casan con “la madre de sus hijos” pero también tienen a “la amante”.

¿Por qué una mujer elige este tipo de rol maternal con su pareja?
Porque en su interior la niña atemorizada que vive en ella le dice: “Cualquier persona que se acerque a ti te puede abandonar. Tú no quieres que te abandonen porque no quieres que te lastimen. Por eso, cuando se te acerque un hombre, quien también te puede abandonar, vas a asumir el rol de mujer autoritaria, vas a lograr que dependa de ti y no te abandone, porque vas a ser como su madre y él va a necesitar de tu protección toda la vida”.

¿Cómo salir de esta postura de mujer madre?

a. Trabaja tu identidad. Esto implica saber qué es y qué significa para ti ser mujer.
b. Mantente ocupada en ti. Busca actividades que te hagan sentir útil y valiosa, sin que esto implique servirlo a él.
c. Trabaja el concepto de “dadora permanente”. Puedes transformarte en una mujer que sabe dar pero también recibir.
d. Explora tus miedos. Elegiste a un hombre que no puede serlo porque, en el fondo, tienes miedo de tener una relación con un hombre. Necesitas trabajar en tus propios temores para encarar una relación con otro adulto masculino, perdiéndole el miedo a la relación de pareja, a la intimidad, a la sexualidad.

Para construir una pareja sana y feliz, tenemos que aprender a dar y a tomar. Un amor maduro da, pero también sabe recibir. Pero el rol de mamá siempre está dando. Tener pareja tiene que ser un aporte positivo a tu vida.

Cuando formamos pareja, debemos dejar en claro que cada uno tiene su individualidad. Es necesario que se respeten tus características propias y debes estar decidida a no perder.

Lo que debe tener una pareja son objetivos en común, metas compartidas, porque, si no se complementan, no son una pareja, son vidas en paralelo.

Puedes seguir leyendo más del tema en el nuevo libro de Alejandra Stamateas Sé que puedo más.






 
 
 
 

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