Lunes, 24 de Junio de 2019
Resistencia - Chaco - Argentina
Alejandra Stamateas
Martes, 08 de enero de 2019
Ponernos límites a nosotros mismos
Si hoy tuvieras que ponerte un límite, ¿en qué área de tu vida te lo pondrías? ¿Necesitás ponerte un límite con la comida, con los gastos de dinero, con alguna obsesión? Todos necesitamos aprender a ponernos límites en algún área de nuestra vida, pero a veces nos resistimos porque creemos que ponernos un límite es perder nuestra libertad, cuando en realidad es todo lo contrario: ponernos un límite es aprender a administrar con responsabilidad la libertad que tenemos. Cuando te ponés un límite y decís, por ejemplo, “no voy a hacer este gasto” o “no voy a comer esto porque me hace mal”, lo que estás haciendo es administrar tu libertad.


Veamos algunas características de las personas que no pueden ponerse límites:

• Tienen pensamiento mágico. Una persona con pensamiento mágico dice: “en algún momento voy a hacer un click y adelgazaré en diez días los veinte kilos que tengo de más”, es decir, espera que la solución venga de afuera y mágicamente.

• Realizan acciones aisladas, o como comúnmente decimos, “dan puntadas sin hilo”. Estas personas saben que tienen que ponerse un límite, pero para hacerlo llevan a cabo esfuerzos aislados, inconexos, que, en definitiva, no producen ningún resultado. Por ejemplo, un holgazán, dice: “voy a ir a trabajar”, y va a trabajar, pero al día siguiente afirma: “tengo que moverme más, así que voy a ir al gimnasio”, y ese día va al gimnasio. A la mañana siguiente reflexiona: “tengo que hacer una vida al aire libre, así que hoy voy a pescar”, y deja el trabajo y el gimnasio, y se va a pescar. Esta persona hizo esfuerzos, pero todos son aislados, razón por la cual no tiene ningún resultado.


Un límite es una barrera que le ponés a tu vida para que esta tenga dirección. El límite no es algo que te impide, sino algo que te guía para evitar que te lastimes, para que sepas cuál es el camino que tenés que tomar. ¡Si no tenés límites, vas a la deriva! Necesitás saber que el límite no viene de afuera sino de adentro: el límite te lo tenés que poner vos.

El no ponerte límites a vos mismo te lleva, obviamente, a no ponerle límites a los demás. De esta manera, como no sabés lo que es un límite personal, cualquiera podría abusar de tu tiempo, tus finanzas o tu solidaridad, por ejemplo.

Mujer, hay algo grande que todavía no viviste, y para alcanzarlo, necesitás aprender a ponerte límites. Es tu responsabilidad, nadie puede hacerlo por vos. Ponete límites en esa área en la que todavía no pudiste hacerlo, porque cuando lo hagas, podrás acceder a un nuevo nivel de éxito y bienestar para tu vida.



 
 
 
 

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